Ese grito que se esconde en las lagunas,
ese trozo de carne que ha olvidado su hueso
esa pesadilla que obstruye las arterias
en el delírio de los corazones.
Esas voces sordas en el espacio cilindrado
practicando el vacío infinito,
esa muerte refinada como un viejo vino;
ese mundo maquinado hacia el exterminio.
Sobre mi pálido nido arde una conciencia azul que no logra sostener el pensamiento,
oigo la pulsación de las momias
mientras todo está dormido.
La autopsia de los miembros exquisitos
puestos en el nombre de la ausencia;
el nudo en la garganta ,
el alarido mudo de las horas en ascuas.
Esa partícula de sangre
coagulada de leche nutricia,
esa cal viva que ceba el alma
alimentando al engendro .
Última edición: