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En un lugar llamado Valladolid

Laura Tolkien

Poeta fiel al portal
La mujer estaba apoyada al muro, soltando la primera bocanada de humo de su cigarrillo. Miraba a todos lados, al parecer ningún hombre pasaba por allí, sólo mujeres mojigatas que se dirigían a la iglesia que la miraban de soslayo y se murmuraban cosas al oído, escandalizadas; ella sabía perfectamente de que hablaban: reprochaban como estaba vestida (una remera muy escotada que parecía más bien un sostén, una pollera que le llegaba donde empezaban las posaderas, unas medias de malla y unos escarpines de plataforma que le llegaban a la rodilla) , suponiendo que ella era una mujer de la mala vida y se quejaban diciendo cosas como <<El demonio se a apoderado de esas pobres mujeres>> o <<Valladolid es un pueblo respetable, deberían sacar de aquí a esas arrastradas>>. A ella no le importaba mucho la opinión de la gente del pueblo, Valladolid no estaba lleno de prostitutas por culpa del demonio o de las mismas prostitutas, sino por culpa de los hombres ganosos y que están insatisfechos con sus esposas moralistas, que ofrecen más cosas a la virgen de Guadalupe que a su vida conyugal (N/A: si alguien vive ahí, mis disculpas, esto sólo es una historia y yo soy colombiana y no se nada de Valladolid ni de la vida en México). Siguió mirando alrededor, probando una segunda bocanada de humo y pudo ver que al frente, en una habitación del motel de la ciudad salía una joven corriendo hacia ella y tapándose el ojo izquierdo, soltó inmediatamente el cigarrillo y balbució un << ¡Que demonios&#8230;!>> mientras la joven se acercaba.
--¿Pero que&#8230;
Pero no tuvo tiempo de preguntar, la joven la tomo de la mano y la llevo corriendo lejos del motel; doblaron la esquina donde estaba la iglesia y luego voltearon a la derecha para después doblar otra esquina. Cuando estuvieron lo suficientemente lejos del motel, la joven se detuvo.
--¿Que te pasó Paloma? ¿Por qué corrimos? &#8211;Dijo la mujer, jadeando a la joven a la que doblaba en edad y luego miró hacia el ojo tapado por la mano de la joven.

--¿Por qué te tapas? ¿Que te hizo ese chango roñoso?

Paloma retiró su mano su ojo izquierdo, descubriendo la morada huella de un puño. La mujer puso cara de indignación.

--¡Pues esto, esto es lo que me hizo el cabrón! ¡Y todo por que no le quise dar un beso! ¡Pero le di su merecido al infeliz! ¡Le di una buena patada en el punto débil que lo dejó adolorido!

--Hiciste bien &#8211;dijo la mujer sonriendo y se acerco a ella preocupada --¿Te duele?

--Un poco, pero al menos tengo la lana &#8211;dijo Paloma, mostrándole los billetes &#8211;Hoy fue más asqueroso aún, Miranda, doce revolcadas y hasta una mamada.

--¡Se lo chupaste! &#8211;Exclamo sorprendida Miranda &#8211;No se como aguantas, amiga, eso debe ser asqueroso, no me sorprende que le hayas cobrado tanto.

--Tienes razón, Miranda, es asqueroso, estoy pensando seriamente no volver acostarme con ese tipo.

--Bueno, vamos a la habitación que le alquilé a Don Pepe; te voy a poner hielo en el ojo y después te voy aplicar corrector para que no se te note el morado.

--No, Miranda &#8211;Dijo Paloma desanimada &#8211;Tú sabes muy bien que no me gusta casi los correctores y el maquillaje, yo sólo utilizo el&#8230;

--Lápiz labial, lo se, Palomita, pero esa marca no quita sino hasta semanas, y dudo mucho que un hombre tenga la fantasía de hacerlo con una mujer de un ojo morado.

--Quizá sí &#8211;dijo Paloma riendo &#8211;soñando con su esposa muerta a golpes.

Las dos mujeres rieron y emprendieron el camino hacia el pequeño hogar de Miranda, caminaron en silencio, cada una con la mirada distante pensativa.

Paloma, era la más joven de las dos, tenía 18 años de vida y dos en el oficio de prostituta. La razón por la que se metió en el mundo de la prostitución no era precisamente el dinero, su familia no era rica, pero tampoco era pobre, la verdad lo había hecho para vengarse de sus padres, no compartían el mismo sueño de su hija, y un día, hicieron algo que fue la gota que colmó el vaso; se fue de la casa y se convirtió en prostituta. Al hacer esto, su madre, seis meses después murió de pena moral y su padre se volvió alcohólico, muriendo un año después de cáncer en el hígado. Una tía pago el funeral, y Paloma no fue al velorio ni al entierro. La tía murió, y las tumbas de Doña Matilde y Don Pascual Castillo quedaron abandonadas y sin una sola flor. Paloma nunca les perdonó lo que hicieron. Pronto conoció a Miranda, quien con su compañía hizo de ese trabajo un ambiente casi acogedor.
Paloma sintió una mano en el hombro y volvió a la realidad, miró a Miranda y ella le preguntó:

--¿Estas bien? Ya vamos a llegar

--Si claro, estoy bien &#8211;respondió sonriendo y luego miró alrededor &#8211;Un momento, dijiste que íbamos a la habitación que le alquilaste a don Pepe, pero nos dirigimos al Restaurante-bar de Marlon

--Si, es que primero vamos a comprar algo para comer, cuatro tacos con enchiladas, dos pozoles, dos tortillas y un tequila, tengo un hambre de perros.

Y con esto último, Paloma empezó a reír.


--¿De que te ríes? tengo mucha hambre

--No, no me río por eso me río por que dijiste lo mismo que la mujer que siempre llegaba a la seis.

--Tú y tu mujer que llega a las seis, ¿Hasta cuando vas a leer ese cuento? Lo has leído como cincuenta veces.

--Si, junto con Eva está dentro de su gato, La otra costilla de la muerte, Dialogo del espejo, La noche de Alcaravanes y mi segunda favorita, Ojos de perro azul. Amo esos cuentos, deberías leerlos algún día.

Miranda se detuvo y agachó la cabeza, suspirando.

--¡Oh, lo siento Miranda, yo no quería&#8230;

--No sientas nada, Palomita &#8211;Dijo Miranda levantando la cabeza &#8211;tú no tienes la culpa de que yo sea analfabeta, la culpa es mía, por no haberle hecho caso a mi mamá cuando me dijo que aprender a leer es importante. Pero ahora que te he conocido, ya me entraron ganas de aprender a leer y un día de estos cuando tenga tiempo, me voy a la escuela y cuando aprenda a leer voy a leer todos los libros que me recomiendes.

Paloma sonrió, y abrazó a Miranda, Ella se sorprendió por la reacción de Paloma, pero también sonrió.

--Bueno, ya basta de sentimentalismos y vamos a comer.[/SIZE]


Caminaron hacia el Restaurante-bar y entraron en él sentándose en la barra, muchos de los presentes, en especial hombres, las miraban.

--Hola, Marlon &#8211;dijo Miranda, ignorando las miradas detrás de ella --dame por favor cuatro tacos con enchiladas, dos tortillas, dos pozoles, la mejor botella de tequila que tengas y una bolsa de hielo.
El cantinero y dueño del establecimiento giró al escuchar la voz, era un hombre gordo, chaparrito, de unos 40 años y de mirada simpática. Al ver a las dos mujeres puso cara de alegría.
--¡Hola, chicas! ¿Cómo están las dos mujeres más preciosas de Valladolid? &#8211;Dijo y luego giró su cabeza hacia Paloma &#8211;Supongo que para ti es la bolsa de hielo, está fea, pero un corrector lo solucionará. Déjame adivinar quien lo hizo, el desvergonzado de Alveiro García.

--¿Se llama así? Yo diría que más bien se llama Rey de Changos o Rey de osos que son más obesos y peludos.

Marlon ignoró el comentario de Miranda y continuó.

--Te aconsejo que dejes de verlo, es de muy mala calaña, y además debe ser asqueroso estar con él. Bueno, ya les traigo lo que me pidieron, encantadoras doncellas.

Marlon les guiñó el ojo y fue a la cocina. Paloma se acerco a Miranda.

--¿Estás loca? ¡Todo lo que pediste cuesta mucha lana!
--No te preocupes, Palomita &#8211;Dijo Miranda, tranquilamente &#8211;Marlon me debe un favor, así que corre por cuenta de la casa. &#8211;Un mesero pasó cerca de ellas y Miranda lo detuvo, el mesero la miró embobado &#8211;Dile a Marlon que todo sea para llevar y dile rápido.
El mesero asintió sin dejar de mirarla a los ojos y se fue a la cocina.

--Que raro, generalmente los hombres nunca me miran a los ojos, siempre me miran las piernas &#8211;dijo Miranda cuando el mesero se fue &#8211; Y pensándolo bien el tipo aguanta y harto.
Marlon volvió y les dio su pedido, salieron del establecimiento, no sin antes echarle una mirada al mesero que había regresado de la cocina. Llegaron al cuarto alquilado, Paloma se puso la bolsa de hielo en el ojo y sacaron la comida de las cajas con impaciencia. Empezaron con los pozoles que estaban exquisitos y al terminar, siguieron con las tortillas. Comían en silencio, cada una concentrada en la comida, hasta que Miranda habló.

--Paloma&#8230;
--¿Gue guasa? &#8211;preguntó ésta con la boca llena

--¡No hables con la boca llena, es repulsivo!

--Lo siento, ¿Que es lo que pasa?
--Bueno, quería preguntarte ¿Estas segura que es aquí donde perteneces?

--¿A que te refieres, a Valladolid? Por que yo no me quiero ir de aquí.

--No, no me refiero a eso, tontita, me refiero a éste trabajo.

Paloma se puso seria, y miró resentida a su amiga.

--¿Que quieres decir con eso? ¿Que no soy buena en esto? ¿Que no tengo la suficiente experiencia? ¿Que no se sobrevivir en el mundo de la prostitución?

--¡Claro que no! ¡Eres una chica muy fuerte! Muy pocas de tu edad aguantan tanto como tú! Es sólo que, tú eres una mujer joven, bonita, inteligente, con una vida por delante, con sueños. Cuando nos conocimos no parabas de hablar de lo mucho que te gustaría ser arqueóloga y estudiar las ruinas mayas, que siempre te habían apasionado, me cuentas cosas que yo no se; ¡Incluso me mostraste una beca que te habían dado en la facultad de arqueología en la UNAM! Vamos, Palomita, no te aferres al pasado, ya te vengaste lo suficiente de tus padres, lo que estas haciendo ahora es castigarte a ti misma. Si no aprovechas tu juventud, vas a terminar bruta y fea como yo.

Paloma sonrió, y miró a su amiga con tristeza e intolerancia.

--¡Tú no eres ni bruta ni fea! Sino ese mesero no te hubiese mirado embelesado. Y por favor no metas a mis padres en ésta conversación.

Miranda observó la tristeza de su amiga, y le puso una mano en el hombro.

--Deberías perdonarlos, ellos eran viejos e ignorantes, y se que los querías mucho. &#8211;Paloma sonrió &#8211;Además no me cambies de tema, tramposa, no me vengas hablar de meseros embobados que acá estamos hablando de ti. Y no pongas carita de yo no fui que sabes bien de lo que estoy hablando &#8211;dijo Mirando reprendiéndola y luego, sonriendo le dijo suavemente &#8211;Si no te sales ahora pasaras el resto de tu vida lamentándote por todas las cosas que pudiste hacer y no hiciste.

--Miranda, yo&#8230;

--No digas nada, prométeme que lo vas a pensar &#8211;Paloma sonrió y asintió con la cabeza. Y Miranda dijo en broma &#8211;Además, eres demasiado buena en esto ¡Me estás arruinando güey! Ahora, vamos a tomar un par de tequilas para aliviar el alma.

Dijo esto abriendo la botella y sirviendo dos copas de tequila. Paloma volvió a sonreír y tomó una de las copas y la levantó.

--Por la vida &#8211;dijo

Miranda también levantó la copa y dijo &#8211;Por la vida y por el futuro. Golpearon sus copas y tomaron su contenido sin importarles que sucediera en el mundo y en la vida de otros.
 
Laura Tolkien dijo:
La cama se agitaba violentamente, él le lamía el cuello con incontinencia y su enorme y peluda panza frotaba su vientre con ímpetu. <<Sólo un gemido fingido más, está a punto de tener un orgasmo>> pensaba, mientras se moría de asco al sentir que unas peludas manos le acariciaban el rostro, fingió un gemido de placer aún más fuerte y el hombre gordo y peludo que estaba encima de ella grito de placer para luego recostar su cabeza en el cuello de ella, jadeando cansado y aplastándola con su enorme barrigota, ella sentía como si estuviese siendo enterrada viva con excremento pero lo disimuló y le dijo simulando una voz entusiasta y excitada:

--¡Vaya! ¡Eso ha sido grandioso! ¡Si que eres un machote!

El hombre, levanto su cabeza y la miró con sus enormes ojos saltones y sonrió complacido mostrando sus dientes amarillos y el incisivo superior de oro.

--A mi también me gustó mucho, eres una putita muy deliciosa, Virginia, comerte siempre ha sido un verdadero placer.

Iba besarle el cuello de nuevo pero ella se levanto de la cama y comenzó a vestirse.

--Nos hemos revolcado toda la mañana, me tengo que ir ya; no es que no quiera – dijo coquetamente y tratando de no ser grosera <<la lana lo vale>> pensaba resignada mientras esbozaba una sonrisa seductora y fingida digna de un Oscar –pero es que tengo otros clientes que me esperan y además –Dijo midiendo cada palabra – los múltiples orgasmos me dan hambre.

El hombre sonrió abiertamente y su miembro erecto se notaba entre las sabanas. Luego se levantó también de la cama y comenzó a vestirse en silencio mientras le lanzaba miradas furtivas a Virginia con lascivia. La verdad es que no tenía culpa de aquello, pues la joven era bella y sensual de pies a cabeza. Su piel era suave como el terciopelo, firme y bronceada; sus piernas delgadas iban cambiando de volumen a medida que subía, no tenían nada que envidiarles a las de Marilyn Monroe; su silueta era curva y su abdomen plano y duro como una nevera; sus cabellos eran suaves, brillantes y sedosos, de un penetrante olor a flores y de color negro azabache que le llegaban a los hombros; sus cejas eran delineadas, sus pequeños y redondos ojos eran negros y con un brillo de misterio y melancolía, sus labios eran de un rosa intenso y carnudos y su nariz era pequeña y encajaba perfectamente con su rostro de niña angelical.

Virginia se puso la bombacha, luego el corpiño que escondía sus senos jóvenes y bien torneados, después una sensual remera negra de encaje, para terminar con las medias de malla, una falda de cuero negro que le llegaba a la mitad del muslo y sus zapatos de tacón. Saco de su bolso un lápiz labial y pintó sus labios de carmín para luego cepillar con los dedos su cabello desordenado. Al terminar miró de reojo al hombre gordo y peludo que estaba a punto de ponerse el jersey y ella lo detuvo.

--Espere, antes de terminar de vestirse me tiene que dar la lana.
El hombre gruñó y a regañadientes sacó su billetera del pantalón y le dio dinero a Virginia quien al ver el billete rió con ganas.

--¿Quince pesos? Lo siento mucho amorcito, pero son cincuenta y cuatro pesos.

El hombre puso cara de indignación.

--Te dije que eras buena, Virgy, pero ninguna ramera vale tanto.

Virginia puso cara de mucha indignación e ira.

--Primero que todo, no me llames Virgy –exclamó irritada –y segundo, no te cobro por ésta revolcada, te cobro por las doce revolcadas que hemos tenido en toda la mañana, te cobro por concederte el capricho de hacerlo por detrás, te cobro por el striptease, y por los extras.

--¿Extras? –Preguntó en tono de burla --¿Y cuales, según tú, puta asquerosa, son esos benditos extras?

--El masaje y la chupada.

--Ah ¿Si? ¿Eso es todo? Pues ese no es un servicio muy espectacular que digamos. La chupada viene con las revolcadas y ese masaje no tiene nada que ver. Te voy a dar treinta y cuatro pesos por todo, a menos que me quieras dar algo más.

--¿Si? ¿Y cual es esa cosa más que tanto desea?

--Pues desde que te vi llevo muchas ganas de morderte esos labios…

Se le acercó rápidamente dispuesto a besarla, pero ella lo esquivó.

--Olvídalo, querido, las prostitutas no besan, el beso es sagrado.

--Ah ¿Si? ¿Y donde se pusieron de acuerdo? ¿En la confederación internacional de rameras? –gritó mientras se intentaba tirar encima de ella

--Es la tradición –respondió intentando evadirlo –Y no se me acerque por que si lo hace no respondo.

El hombre logró acorrarla y ella se resistía, asqueada.

--Te voy a comer la boca, así tenga que ser con un ojo amoratado, perra del demonio.

Le dio un golpe en el ojo y Virginia gritó de dolor, para después darle una patada baja al hombre, que se tiro al suelo gimiendo de dolor, Virginia aprovechó para coger su billetera y sacar 39 pesos, guardarlos en el corpiño y salir corriendo de la habitación del Motel, escuchando la voz adolorida del hombre.

--Pagarás por esto, Virginia, ¡Te juro que pagarás por esto!


La mujer estaba apoyada al muro, soltando la primera bocanada de humo de su cigarrillo. Miraba a todos lados, al parecer ningún hombre pasaba por allí, sólo mujeres mojigatas que se dirigían a la iglesia que la miraban de soslayo y se murmuraban cosas al oído, escandalizadas; ella sabía perfectamente de que hablaban: reprochaban como estaba vestida (una remera muy escotada que parecía más bien un sostén, una pollera que le llegaba donde empezaban las posaderas, unas medias de malla y unos escarpines de plataforma que le llegaban a la rodilla) , suponiendo que ella era una mujer de la mala vida y se quejaban diciendo cosas como <<El demonio se a apoderado de esas pobres mujeres>> o <<Valladolid es un pueblo respetable, deberían sacar de aquí a esas arrastradas>>. A ella no le importaba mucho la opinión de la gente del pueblo, Valladolid no estaba lleno de prostitutas por culpa del demonio o de las mismas prostitutas, sino por culpa de los hombres ganosos y que están insatisfechos con sus esposas moralistas, que ofrecen más cosas a la virgen de Guadalupe que a su vida conyugal (N/A: si alguien vive ahí, mis disculpas, esto sólo es una historia y yo soy colombiana y no se nada de Valladolid ni de la vida en México). Siguió mirando alrededor, probando una segunda bocanada de humo y pudo ver que al frente, en una habitación del motel de la ciudad salía una joven corriendo hacia ella y tapándose el ojo izquierdo, soltó inmediatamente el cigarrillo y balbució un << ¡Que demonios…!>> mientras la joven se acercaba.

--¿Pero que…

Pero no tuvo tiempo de preguntar, la joven la tomo de la mano y la llevo corriendo lejos del motel; doblaron la esquina donde estaba la iglesia y luego voltearon a la derecha para después doblar otra esquina. Cuando estuvieron lo suficientemente lejos del motel, la joven se detuvo.

--¿Que te pasó Paloma? ¿Por qué corrimos? –Dijo la mujer, jadeando a la joven a la que doblaba en edad y luego miró hacia el ojo tapado por la mano de la joven.
--¿Por qué te tapas? ¿Que te hizo ese chango roñoso?

Paloma retiró su mano su ojo izquierdo, descubriendo la morada huella de un puño. La mujer puso cara de indignación.

--¡Pues esto, esto es lo que me hizo el cabrón! ¡Y todo por que no le quise dar un beso! ¡Pero le di su merecido al infeliz! ¡Le di una buena patada en el punto débil que lo dejó adolorido!

--Hiciste bien –dijo la mujer sonriendo y se acerco a ella preocupada --¿Te duele?

--Un poco, pero al menos tengo la lana –dijo Paloma, mostrándole los billetes –Hoy fue más asqueroso aún, Miranda, doce revolcadas y hasta una chupada.

--¡Se lo chupaste! –Exclamo sorprendida Miranda –No se como aguantas, amiga, eso debe ser asqueroso, no me sorprende que le hayas cobrado tanto.

--Tienes razón, Miranda, es asqueroso, estoy pensando seriamente no volver acostarme con ese tipo.

--Bueno, vamos a la habitación que le alquilé a Don Pepe; te voy a poner hielo en el ojo y después te voy aplicar corrector para que no se te note el morado.

--No, Miranda –Dijo Paloma desanimada –Tú sabes muy bien que no me gusta casi los correctores y el maquillaje, yo sólo utilizo el…

--Lápiz labial, lo se, Palomita, pero esa marca no quita sino hasta semanas, y dudo mucho que un hombre tenga la fantasía de hacerlo con una mujer de un ojo morado.

--Quizá sí –dijo Paloma riendo –soñando con su esposa muerta a golpes.

Las dos mujeres rieron y emprendieron el camino hacia el pequeño hogar de Miranda, caminaron en silencio, cada una con la mirada distante pensativa.

Paloma, era la más joven de las dos, tenía 18 años de vida y dos en el oficio de prostituta. La razón por la que se metió en el mundo de la prostitución no era precisamente el dinero, su familia no era rica, pero tampoco era pobre, la verdad lo había hecho para vengarse de sus padres, no compartían el mismo sueño de su hija, y un día, hicieron algo que fue la gota que colmó el vaso; se fue de la casa y se convirtió en prostituta. Al hacer esto, su madre, seis meses después murió de pena moral y su padre se volvió alcohólico, muriendo un año después de cáncer en el hígado. Una tía pago el funeral, y Paloma no fue al velorio ni al entierro. La tía murió, y las tumbas de Doña Matilde y Don Pascual Castillo quedaron abandonadas y sin una sola flor. Paloma nunca les perdonó lo que hicieron. Pronto conoció a Miranda, quien con su compañía hizo de ese trabajo un ambiente casi acogedor.

Paloma sintió una mano en el hombro y volvió a la realidad, miró a Miranda y ella le preguntó:

--¿Estas bien? Ya vamos a llegar

--Si claro, estoy bien –respondió sonriendo y luego miró alrededor –Un momento, dijiste que íbamos a la habitación que le alquilaste a don Pepe, pero nos dirigimos al Restaurante-bar de Marlon

--Si, es que primero vamos a comprar algo para comer, cuatro tacos con enchiladas, dos pozoles, dos tortillas y un tequila, tengo un hambre de perros.

Y con esto último, Paloma empezó a reír.

--¿De que te ríes? tengo mucha hambre

--No, no me río por eso me río por que dijiste lo mismo que la mujer que siempre llegaba a la seis.

--Tú y tu mujer que llega a las seis, ¿Hasta cuando vas a leer ese cuento? Lo has leído como cincuenta veces.

--Si, junto con Eva está dentro de su gato, La otra costilla de la muerte, Dialogo del espejo, La noche de Alcaravanes y mi segunda favorita, Ojos de perro azul. Amo esos cuentos, deberías leerlos algún día.

Miranda se detuvo y agachó la cabeza, suspirando.

--¡Oh, lo siento Miranda, yo no quería…

--No sientas nada, Palomita –Dijo Miranda levantando la cabeza –tú no tienes la culpa de que yo sea analfabeta, la culpa es mía, por no haberle hecho caso a mi mamá cuando me dijo que aprender a leer es importante. Pero ahora que te he conocido, ya me entraron ganas de aprender a leer y un día de estos cuando tenga tiempo, me voy a la escuela y cuando aprenda a leer voy a leer todos los libros que me recomiendes.

Paloma sonrió, y abrazó a Miranda, Ella se sorprendió por la reacción de Paloma, pero también sonrió.

--Bueno, ya basta de sentimentalismos y vamos a comer.

Caminaron hacia el Restaurante-bar y entraron en él sentándose en la barra, muchos de los presentes, en especial hombres, las miraban.

--Hola, Marlon –dijo Miranda, ignorando las miradas detrás de ella --dame por favor cuatro tacos con enchiladas, dos tortillas, dos pozoles, la mejor botella de tequila que tengas y una bolsa de hielo.

El cantinero y dueño del establecimiento giró al escuchar la voz, era un hombre gordo, chaparrito, de unos 40 años y de mirada simpática. Al ver a las dos mujeres puso cara de alegría.

--¡Hola, chicas! ¿Cómo están las dos mujeres más preciosas de Valladolid? –Dijo y luego giró su cabeza hacia Paloma –Supongo que para ti es la bolsa de hielo, está fea, pero un corrector lo solucionará. Déjame adivinar quien lo hizo, el desvergonzado de Alveiro García.

--¿Se llama así? Yo diría que más bien se llama Rey de Changos o Rey de osos que son más obesos y peludos.

Marlon ignoró el comentario de Miranda y continuó.

--Te aconsejo que dejes de verlo, es de muy mala calaña, y además debe ser asqueroso estar con él. Bueno, ya les traigo lo que me pidieron, encantadoras doncellas.

Marlon les guiñó el ojo y fue a la cocina. Paloma se acerco a Miranda.

--¿Estás loca? ¡Todo lo que pediste cuesta mucha lana!

--No te preocupes, Palomita –Dijo Miranda, tranquilamente –Marlon me debe un favor, así que corre por cuenta de la casa. –Un mesero pasó cerca de ellas y Miranda lo detuvo, el mesero la miró embobado –Dile a Marlon que todo sea para llevar y dile rápido.

El mesero asintió sin dejar de mirarla a los ojos y se fue a la cocina.

--Que raro, generalmente los hombres nunca me miran a los ojos, siempre me miran las piernas –dijo Miranda cuando el mesero se fue – Y pensándolo bien el tipo aguanta y harto.

Marlon volvió y les dio su pedido, salieron del establecimiento, no sin antes echarle una mirada al mesero que había regresado de la cocina. Llegaron al cuarto alquilado, Paloma se puso la bolsa de hielo en el ojo y sacaron la comida de las cajas con impaciencia. Empezaron con los pozoles que estaban exquisitos y al terminar, siguieron con las tortillas. Comían en silencio, cada una concentrada en la comida, hasta que Miranda habló.

--Paloma…

--¿Gue guasa? –preguntó ésta con la boca llena

--¡No hables con la boca llena, es repulsivo!

--Lo siento, ¿Que es lo que pasa?

--Bueno, quería preguntarte ¿Estas segura que es aquí donde perteneces?

--¿A que te refieres, a Valladolid? Por que yo no me quiero ir de aquí.

--No, no me refiero a eso, tontita, me refiero a éste trabajo.

Paloma se puso seria, y miró resentida a su amiga.

--¿Que quieres decir con eso? ¿Que no soy buena en esto? ¿Que no tengo la suficiente experiencia? ¿Que no se sobrevivir en el mundo de la prostitución?

--¡Claro que no! ¡Eres una chica muy fuerte! Muy pocas de tu edad aguantan tanto como tú! Es sólo que, tú eres una mujer joven, bonita, inteligente, con una vida por delante, con sueños. Cuando nos conocimos no parabas de hablar de lo mucho que te gustaría ser arqueóloga y estudiar las ruinas mayas, que siempre te habían apasionado, me cuentas cosas que yo no se; ¡Incluso me mostraste una beca que te habían dado en la facultad de arqueología en la UNAM! Vamos, Palomita, no te aferres al pasado, ya te vengaste lo suficiente de tus padres, lo que estas haciendo ahora es castigarte a ti misma. Si no aprovechas tu juventud, vas a terminar bruta y fea como yo.

Paloma sonrió, y miró a su amiga con tristeza e intolerancia.

--¡Tú no eres ni bruta ni fea! Sino ese mesero no te hubiese mirado embelesado. Y por favor no metas a mis padres en ésta conversación.

Miranda observó la tristeza de su amiga, y le puso una mano en el hombro.

--Deberías perdonarlos, ellos eran viejos e ignorantes, y se que los querías mucho. –Paloma sonrió –Además no me cambies de tema, tramposa, no me vengas hablar de meseros embobados que acá estamos hablando de ti. Y no pongas carita de yo no fui que sabes bien de lo que estoy hablando –dijo Mirando reprendiéndola y luego, sonriendo le dijo suavemente –Si no te sales ahora pasaras el resto de tu vida lamentándote por todas las cosas que pudiste hacer y no hiciste.

--Miranda, yo…

--No digas nada, prométeme que lo vas a pensar –Paloma sonrió y asintió con la cabeza. Y Miranda dijo en broma –Además, eres demasiado buena en esto ¡Me estás arruinando güey! Ahora, vamos a tomar un par de tequilas para aliviar el alma.

Dijo esto abriendo la botella y sirviendo dos copas de tequila. Paloma volvió a sonreír y tomó una de las copas y la levantó.

--Por la vida –dijo

Miranda también levantó la copa y dijo –Por la vida y por el futuro. Golpearon sus copas y tomaron su contenido sin importarles que sucediera en el mundo y en la vida de otros.


VAYA nene un fuerte escrito , para tu corta edad , pero me parece que entiendes el mundo como nadie mas .

un besote beba tus escritos estan llenos de vida y realidad te seguire leyendo .

Besos Satiardictynna
 
satiradictynna dijo:
VAYA nene un fuerte escrito , para tu corta edad , pero me parece que entiendes el mundo como nadie mas .

un besote beba tus escritos estan llenos de vida y realidad te seguire leyendo .

Besos Satiardictynna

Encantada de que mi prosa te guste. Y la verdad es que todavía hay cosas importantes que no entiendo...como el amor. Gracias por tan lindos comentarios.
 
luz dijo:
Excelente Relato Un Beso Grande De Tu Amiga Luz

ay Luz. cuando vienes con tu luz a impregnarla en mi vida que son mis escritos me siento en parte culpable, por que no he tenido tiempo de leer los tuyos. Gracias por darte tiempo de leer este relato. Un fuerte :::hug::: , amiga.
 
Laura Tolkien dijo:
ay Luz. cuando vienes con tu luz a impregnarla en mi vida que son mis escritos me siento en parte culpable, por que no he tenido tiempo de leer los tuyos. Gracias por darte tiempo de leer este relato. Un fuerte :::hug::: , amiga.
NO GRACIAS A VOS POR TU AMISTAD...BESOS REYNA TU AMIGA LUZ
 
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