Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
En todos los abrazos de este mundo hay algo mío,
algo cercano
algo de encendido deseo de cuchara en la sopa
de arruga que descompone la tirantez del lecho
de calor de hemisferio que suda todas sus letras
sin temor a repetirse,
hay vacío a punto de quebrarse
a punto de nieve, fundirse,
un animal enjaulado que encuentra su inesperada salida
una libertad sin guillotina
un pulso sin demasiada sangre
un círculo que al fin se cierra
una pradera descalza
donde encontrar una aguja no es algo que se piense mucho,
un aguacero que descarga las humedades de un rostro
sobre la tierra sin agua,
dispuesta a agradecer el llanto
a postrarse de rodillas
a venerar ese tesoro de huesos, carne
y tirantes nervios
donde la ropa se airea
donde se refugia el tacto de una soledad de veras
acelerada y sin freno.
En todos los abrazos de este mundo
hay algo mío,
algo que no se expresar
pero que me pertenece.
algo cercano
algo de encendido deseo de cuchara en la sopa
de arruga que descompone la tirantez del lecho
de calor de hemisferio que suda todas sus letras
sin temor a repetirse,
hay vacío a punto de quebrarse
a punto de nieve, fundirse,
un animal enjaulado que encuentra su inesperada salida
una libertad sin guillotina
un pulso sin demasiada sangre
un círculo que al fin se cierra
una pradera descalza
donde encontrar una aguja no es algo que se piense mucho,
un aguacero que descarga las humedades de un rostro
sobre la tierra sin agua,
dispuesta a agradecer el llanto
a postrarse de rodillas
a venerar ese tesoro de huesos, carne
y tirantes nervios
donde la ropa se airea
donde se refugia el tacto de una soledad de veras
acelerada y sin freno.
En todos los abrazos de este mundo
hay algo mío,
algo que no se expresar
pero que me pertenece.