Asediado por una lluvia de reflejos
Volví a girar los ojos a la luna,
Severamente fue sangrando la mirada
Al corroer el cielo con recuerdos.
Tenues luces divagaban por las sombras,
Charlatanes espejismos atrofiaban la cordura,
Sin más espera zozobré los pensamientos
En un mar inmenso de locuras.
Y a tras fondo en un denso velo
Que formaba una ciega noción del tiempo
Surcaban sin espacio amorfos cuervos,
Alevoso suspirar, siniestro andar.
Y el acido tormento de agitadas auras
Congelaban ensañadas los sublimes sueños,
Transmutando en vetustas quimeras
en lo mas hórrido del silencio.
Y esas negras aves del pasado
Vorazmente se precipitaron
Cayendo sobre los carcomidos ojos
Desgajando hasta las cuencas,
Devorando infames,
Despidiendo agitadas al viento
Una vorágine de apresuradas plumas,
De inmunda negrura.
Sorbieron añoranzas,
Desecharon las ocultas venas del dolor,
Y bebieron de mis lágrimas
Antes de partir en la alborada
Volví a girar los ojos a la luna,
Severamente fue sangrando la mirada
Al corroer el cielo con recuerdos.
Tenues luces divagaban por las sombras,
Charlatanes espejismos atrofiaban la cordura,
Sin más espera zozobré los pensamientos
En un mar inmenso de locuras.
Y a tras fondo en un denso velo
Que formaba una ciega noción del tiempo
Surcaban sin espacio amorfos cuervos,
Alevoso suspirar, siniestro andar.
Y el acido tormento de agitadas auras
Congelaban ensañadas los sublimes sueños,
Transmutando en vetustas quimeras
en lo mas hórrido del silencio.
Y esas negras aves del pasado
Vorazmente se precipitaron
Cayendo sobre los carcomidos ojos
Desgajando hasta las cuencas,
Devorando infames,
Despidiendo agitadas al viento
Una vorágine de apresuradas plumas,
De inmunda negrura.
Sorbieron añoranzas,
Desecharon las ocultas venas del dolor,
Y bebieron de mis lágrimas
Antes de partir en la alborada