José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
La espera de los urólogos que nunca vendrán.
La espera del estar en persona,
espera de esperar.
Esperar ininterrumpido un nuevo esperar.
La espera de los infectólogos
con un comunicado.
La visita nunca realizada,
las promesas siempre removidas.
Las promesas suspendidas y los nuevos avisos.
Los teléfonos mudos y las urgencias
que cambian de carátula.
Las urgencias que decrecen en su moral
en la cola de urgencias.
El control descontrolado de los principios del orden.
La comunicación sin acuerdos mínimos.
Arrebatada de agentes.
Con distancias siderales a una cama de distancia.
Con testigos silenciosos en las camillas
y la mediación objetual
establecida con el frío de los instrumentos del cirujano.
Las horas sin números
le practican una vasectomía de horas muertas.
Las ovejas que no ven los cercos en los días abstractos.
Y sigo sin dormir.
La experiencia aplazada en la ficción.
La ficción editada en la experiencia.
La vida telenovelada de los que pueden salir
y guionar una realidad.
La pasión reprimida y la reprimenda a la pasión.
La pasión exacerbada y la apuesta a la pasión.
Todo un lanzallamas, el fogoneo de la suerte.
Persignación en la falta. Persignación sobre lápidas.
El poder, la cuerda invisible.
Un manojo de esclavos como llaves.
Un millón, en monederos. La chequera de esclavos.
El deseo de esclavitud. Afiliados a la esclavitud.
Traición a los agremiados.
Un pueblo maniatado a las certezas.
La espera del ir obtuvo la partida.
Ahora comienza la esperar el devenir.
Las respuestas vienen en palomas extraviadas.
La postergación de los médicos.
La postergación de la enfermedad.
El juego olímpico de los dioses.
La perpetuación de la dolencia.
La dolencia en el mercado.
El alta que no fue firmado
como un desliz de sinceridad.
En fin… algún puente derribamos.
José Luis Galarza (2019)
La espera del estar en persona,
espera de esperar.
Esperar ininterrumpido un nuevo esperar.
La espera de los infectólogos
con un comunicado.
La visita nunca realizada,
las promesas siempre removidas.
Las promesas suspendidas y los nuevos avisos.
Los teléfonos mudos y las urgencias
que cambian de carátula.
Las urgencias que decrecen en su moral
en la cola de urgencias.
El control descontrolado de los principios del orden.
La comunicación sin acuerdos mínimos.
Arrebatada de agentes.
Con distancias siderales a una cama de distancia.
Con testigos silenciosos en las camillas
y la mediación objetual
establecida con el frío de los instrumentos del cirujano.
Las horas sin números
le practican una vasectomía de horas muertas.
Las ovejas que no ven los cercos en los días abstractos.
Y sigo sin dormir.
La experiencia aplazada en la ficción.
La ficción editada en la experiencia.
La vida telenovelada de los que pueden salir
y guionar una realidad.
La pasión reprimida y la reprimenda a la pasión.
La pasión exacerbada y la apuesta a la pasión.
Todo un lanzallamas, el fogoneo de la suerte.
Persignación en la falta. Persignación sobre lápidas.
El poder, la cuerda invisible.
Un manojo de esclavos como llaves.
Un millón, en monederos. La chequera de esclavos.
El deseo de esclavitud. Afiliados a la esclavitud.
Traición a los agremiados.
Un pueblo maniatado a las certezas.
La espera del ir obtuvo la partida.
Ahora comienza la esperar el devenir.
Las respuestas vienen en palomas extraviadas.
La postergación de los médicos.
La postergación de la enfermedad.
El juego olímpico de los dioses.
La perpetuación de la dolencia.
La dolencia en el mercado.
El alta que no fue firmado
como un desliz de sinceridad.
En fin… algún puente derribamos.
José Luis Galarza (2019)
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