puroamor
Poeta fiel al portal
Salté muy alegre la cerca
gritando de algarabía,
me fui a bañar a la alberca,
cuando no estaba mi tía.
Chapuzón tras chapuzón,
brincando desde la orilla...,
de pronto, llega un camión,
con helados de vainilla.
En ese instante corriendo
llamé a todos mis amigos,
y juntos, todos sonriendo,
pedimos nieves de higos.
Y así la tarde pasaba
gozando siempre a lo lindo.
Yo del gusto retozaba:
¡chupábamos tamarindo!
Nunca olvidaré aquél día,
¡qué tremenda diversión!
Jamás lo supo mi tía...,
¡secreto de profesión!