lucia moran
Poeta adicto al portal
Con vos ha venido una manifestación de cosas. Esa mirada inquietante, ese aroma por descubrir, ese mi buscarte y tu esperarme, ese tu venir y mi encontrarte, nunca se sabe a ciencia cierta en este camino circular, dónde empieza el fluir, de sonrisas, palabras, y caricias. Todo parece camino hecho, sendero transitado, sin embargo, es sorprenderte, cuanto tiempo necesitamos para contemplarnos con descaro o con la inocencia exacta, de quienes se deslumbran frente al fulgor del amor.
Con vos la lluvia ha vuelto a tener trascendencia, la ciudad y sus recovecos han vuelto a ser importantes; con vos, he vuelto a vivir la prisa en esa hora exacta, que antecede al encuentro o cita ye he pillado a mi corazón latiendo, y a mi ánimo dispuesto para la vida, para el amor, para llevarme puesto lo que me das, porque me arropa, estimula y rescata del mundo gris, de las rutinas instaladas y asesinas, de mi con quien hablo todos los días y casi todo el día.
Con vos mujer clara y bella, puedo descifrar uno a uno los enigmas de esta historia, me dejo llevar por el agua mansa que fluye mientras camino a tu lado, sin temor a remolinos a honduras, sólo me dejo llevar inexplicablemente, a donde me llevés voy a dónde vengás espero
Esto debió ser trazado con premeditación, no puede ser casual este acierto que me devuelve el suspiro, al optimismo, al denodado derrotero de los versos que iluminan tanto con sus anunciaciones felices, cuando como ahora tienen por asidero la vida desperezándose, desentumeciéndose, desentelarañándose, desempolvándose en fin
Con vos la lluvia ha vuelto a tener trascendencia, la ciudad y sus recovecos han vuelto a ser importantes; con vos, he vuelto a vivir la prisa en esa hora exacta, que antecede al encuentro o cita ye he pillado a mi corazón latiendo, y a mi ánimo dispuesto para la vida, para el amor, para llevarme puesto lo que me das, porque me arropa, estimula y rescata del mundo gris, de las rutinas instaladas y asesinas, de mi con quien hablo todos los días y casi todo el día.
Con vos mujer clara y bella, puedo descifrar uno a uno los enigmas de esta historia, me dejo llevar por el agua mansa que fluye mientras camino a tu lado, sin temor a remolinos a honduras, sólo me dejo llevar inexplicablemente, a donde me llevés voy a dónde vengás espero
Esto debió ser trazado con premeditación, no puede ser casual este acierto que me devuelve el suspiro, al optimismo, al denodado derrotero de los versos que iluminan tanto con sus anunciaciones felices, cuando como ahora tienen por asidero la vida desperezándose, desentumeciéndose, desentelarañándose, desempolvándose en fin