Odisea
Poeta recién llegado
Me estuve observando más allá del observante,
fue cuando la imagen abrió una especie de herida
que sin querer rondar los inmensos pasillos
abrió las ventanas de par en par.
El silencio fue al principio un color
ahora es la desdicha de cuerpos
que transitan el reino
enajenadas por el afán
de tener una piel clara
como el agua.
Yo, aclimatado de ensueño,
en esta vorágine de cuerpos durmientes
intentando desertar cualquier suspiro
por más breve contingencia que apetezca
incurrir en el tiempo.
Cuento estos días en el último reflejo del sol,
la hierba perenne sin más y pocas veces
una lluvia ansia morar
donde se anhele despertar; observándose.
Tantas historias tengo para existir
en esta parte del más allá, imploro
del serafín más atento extirpar
las palabras mudas del gris
y dar asombro al taciturno; ese ojeador de ojos es más bien aquel caminante de las brumas del alba, un alguien reuniendo lo más preciado de la verdad.
fue cuando la imagen abrió una especie de herida
que sin querer rondar los inmensos pasillos
abrió las ventanas de par en par.
El silencio fue al principio un color
ahora es la desdicha de cuerpos
que transitan el reino
enajenadas por el afán
de tener una piel clara
como el agua.
Yo, aclimatado de ensueño,
en esta vorágine de cuerpos durmientes
intentando desertar cualquier suspiro
por más breve contingencia que apetezca
incurrir en el tiempo.
Cuento estos días en el último reflejo del sol,
la hierba perenne sin más y pocas veces
una lluvia ansia morar
donde se anhele despertar; observándose.
Tantas historias tengo para existir
en esta parte del más allá, imploro
del serafín más atento extirpar
las palabras mudas del gris
y dar asombro al taciturno; ese ojeador de ojos es más bien aquel caminante de las brumas del alba, un alguien reuniendo lo más preciado de la verdad.