ARIEL TORRE Y MOLINO
Poeta que no puede vivir sin el portal
Este cuento ya me lo sé.
Veo como sobreactúan.
Abro la boca para decir
y no callo como un tonto.
Por todo esto apago los ojos.
Me embarco en la almohada.
Dejo la espalda al colchón.
Me duermo, ensueño;
la vigilia adicta a la conciencia
ahora me deja ser mi alma,
verme flotando sobre mi cuerpo,
el especifico, maravilloso;
y el absurdo pedazo de materia
habla entre sueños,
balbuceando apellidos que le enseñe:
“Darwin, Einstein, Liszt, Frossard, Bukowski,
Kerouac, Castaneda, Heidegger, Coltrane,
Jodorowsky, Toriyama, Kubrick, Dalí,
Huidobro, Lihn, Parra, Basho…Maturana…”
Un dictado que autómata recitaba entre dientes,
entresueños, ¿como?,
si estoy en alma sobre mí mismo.
Como es que puedo decir algo razonable,
si me veo echo cuerpo vacio de alma,
y como es que siendo alma me lo interrogo.
¿Dónde esta el pensamiento que reflexiona?
No aguanta la risa mi alma tocando la biología del espacio
explota lisérgica, orgásmica,
metasensaciones que son difíciles de contener;
para ello materializo mi razón como un huevo de gallina
le rompo la cascara y dejo al vuelo su interior,
misterioso contenido, el cual no quise ver.
Estuve como alma integrado al espacio,
cambie de lugar gracias a una sensación,
explote en emociones subconcientes
dentro de mi ser único pero metafísico.
Mire de nuevo mi cuerpo dormido
Y me pegunte:
¿A ese pedazo de mortalidad le entrego mi alma?
Regrese como una sonrisa a mi
Y desperté como una carcajada.
Veo como sobreactúan.
Abro la boca para decir
y no callo como un tonto.
Por todo esto apago los ojos.
Me embarco en la almohada.
Dejo la espalda al colchón.
Me duermo, ensueño;
la vigilia adicta a la conciencia
ahora me deja ser mi alma,
verme flotando sobre mi cuerpo,
el especifico, maravilloso;
y el absurdo pedazo de materia
habla entre sueños,
balbuceando apellidos que le enseñe:
“Darwin, Einstein, Liszt, Frossard, Bukowski,
Kerouac, Castaneda, Heidegger, Coltrane,
Jodorowsky, Toriyama, Kubrick, Dalí,
Huidobro, Lihn, Parra, Basho…Maturana…”
Un dictado que autómata recitaba entre dientes,
entresueños, ¿como?,
si estoy en alma sobre mí mismo.
Como es que puedo decir algo razonable,
si me veo echo cuerpo vacio de alma,
y como es que siendo alma me lo interrogo.
¿Dónde esta el pensamiento que reflexiona?
No aguanta la risa mi alma tocando la biología del espacio
explota lisérgica, orgásmica,
metasensaciones que son difíciles de contener;
para ello materializo mi razón como un huevo de gallina
le rompo la cascara y dejo al vuelo su interior,
misterioso contenido, el cual no quise ver.
Estuve como alma integrado al espacio,
cambie de lugar gracias a una sensación,
explote en emociones subconcientes
dentro de mi ser único pero metafísico.
Mire de nuevo mi cuerpo dormido
Y me pegunte:
¿A ese pedazo de mortalidad le entrego mi alma?
Regrese como una sonrisa a mi
Y desperté como una carcajada.
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