James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
Que teme en todo umbral una sonrisa
La prisa del deseo indecente que siente apuntar
Punta de una letra al alma profunda, sin funda puñal
De brisa solitaria de una frente que siente que su aliento no respira y mira su morir como la niebla
Y vela suscitada en fantasía
hacía en el amor que se dormía
la bella capital de todo sueño
Y empeño y vanagloria de moral
si cuerpo cerebral de sus orgías
la fuente inmerecida de sus cuerpos
de muertos por sufrir de sus amores
terrores nocturnos del alma de flores
Al poco de tumba se seca a morir
Lápida despacio, al rato lo pida, la pida despacio
Espacio para una muerte rápida
Errores nocturnos en turnos de amor
A la evolución, su extinción suprema
El dios de los ciervos en ciclos de lobos
La clave de luna de plata y destajo
Traza de los monstruos de actual humano
Mano delicada centrada a la muerte
y al verte despierto ¿Este muerto es mío?
Al vilo de entierro como velo y alma
del cuerpo sin hierro como de escorbuto
Bruto por piedad de piedra en la honra
Sobre una cabeza la pieza de sangre
Al hueso de carne de las hambres prietas
Juntan las maletas y huyen separados
En una meseta, con un mes de pan
con afán de Peter de la mesa puesta
que no cuesta al niño ni un cariño igual
del hombre al que ser y vender señor
en sus fantasías todavía tú
Un loco leyente que cuente demonios
Un cuerdo creyente colgado a la luz la mitad de soga
Aboga, vago
La prisa del deseo indecente que siente apuntar
Punta de una letra al alma profunda, sin funda puñal
De brisa solitaria de una frente que siente que su aliento no respira y mira su morir como la niebla
Y vela suscitada en fantasía
hacía en el amor que se dormía
la bella capital de todo sueño
Y empeño y vanagloria de moral
si cuerpo cerebral de sus orgías
la fuente inmerecida de sus cuerpos
de muertos por sufrir de sus amores
terrores nocturnos del alma de flores
Al poco de tumba se seca a morir
Lápida despacio, al rato lo pida, la pida despacio
Espacio para una muerte rápida
Errores nocturnos en turnos de amor
A la evolución, su extinción suprema
El dios de los ciervos en ciclos de lobos
La clave de luna de plata y destajo
Traza de los monstruos de actual humano
Mano delicada centrada a la muerte
y al verte despierto ¿Este muerto es mío?
Al vilo de entierro como velo y alma
del cuerpo sin hierro como de escorbuto
Bruto por piedad de piedra en la honra
Sobre una cabeza la pieza de sangre
Al hueso de carne de las hambres prietas
Juntan las maletas y huyen separados
En una meseta, con un mes de pan
con afán de Peter de la mesa puesta
que no cuesta al niño ni un cariño igual
del hombre al que ser y vender señor
en sus fantasías todavía tú
Un loco leyente que cuente demonios
Un cuerdo creyente colgado a la luz la mitad de soga
Aboga, vago