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Ellas nos abrigan

IgnotaIlusión

El Hacedor de Horizontes
Porque el mundo es tan injusto,
que mentir para no causar dolor
es un pecado para el que predica,
y una prédica del mal
para el que cree en la razón,

porque el mundo es tan ingenuo,
que la verdad
se nos camufla ante nuestros ojos,

porque el mundo no descubre,
porque a lo oculto se le teme,

y a lo que fenece se lo trata
de desgracia o de fortuna,

porque lo que se enciende se marchita,
y el mundo también arde,

porque el mundo no parará de girar,
todo es una constante
entre amaneceres aún con estrellas,
como si la vida nos dijera
que todavía es temprano para partir,

pero en la última noche
el mundo contemplará,
como su propio tiempo se pierde
entre aquellos futuros que creamos,

y por el pasado se nos irá la vida,

como toda huida que nos invita a recorrerla,

llegaremos al lugar
que siempre omitíamos,
por temor a que no hubiera vuelta atrás,

nos postraremos en los brazos
de aquellas personas
con las que tanto nos encariñamos,

y no nos importará que el mundo gire,

mucho menos que se detenga,

nosotros ya nos detuvimos,

y las estrellas nos abrigan con su luz.
 
Porque el mundo es tan injusto,
que mentir para no causar dolor
es un pecado para el que predica,
y una prédica del mal
para el que cree en la razón,

porque el mundo es tan ingenuo,
que la verdad
se nos camufla ante nuestros ojos,

porque el mundo no descubre,
porque a lo oculto se le teme,

y a lo que fenece se lo trata
de desgracia o de fortuna,

porque lo que se enciende se marchita,
y el mundo también arde,

porque el mundo no parará de girar,
todo es una constante
entre amaneceres aún con estrellas,
como si la vida nos dijera
que todavía es temprano para partir,

pero en la última noche
el mundo contemplará,
como su propio tiempo se pierde
entre aquellos futuros que creamos,

y por el pasado se nos irá la vida,

como toda huida que nos invita a recorrerla,

llegaremos al lugar
que siempre omitíamos,
por temor a que no hubiera vuelta atrás,

nos postraremos en los brazos
de aquellas personas
con las que tanto nos encariñamos,

y no nos importará que el mundo gire,

mucho menos que se detenga,

nosotros ya nos detuvimos,

y las estrellas nos abrigan con su luz.
Es cierto, el mundo aún es muy injusto.
Y no caeré en definiciones porque sus palabras albergan la realidad de lo antes expuesto.

Saludos
 
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