Los sonidos del blues
me elevan al cosmos
se meten por los poros
y llenan todo mi ser.
La voz irrepetible de Ella:
grandiosa, exuberante
en sus tonalidades azules.
Es como el canto
de un ángel negro
que jamás ha tocado la tierra,
ni siquiera para morir en ella.
Me transporto a 1932
cuando Ella a sus 15 años
hipnotizó al Harlem Apollo
con esa voz mágica.
Me siento en una butaca
del teatro neoyorquino
y me imagino a Ella
deleitando mis sentidos
metiéndose por mis oídos
en un orgasmo emocional.
Fantaseo y la escucho
cantar Judy, Love and Kisses
o Airmail Special
y sueño con ella.
Con Ella Fitzgerald.
me elevan al cosmos
se meten por los poros
y llenan todo mi ser.
La voz irrepetible de Ella:
grandiosa, exuberante
en sus tonalidades azules.
Es como el canto
de un ángel negro
que jamás ha tocado la tierra,
ni siquiera para morir en ella.
Me transporto a 1932
cuando Ella a sus 15 años
hipnotizó al Harlem Apollo
con esa voz mágica.
Me siento en una butaca
del teatro neoyorquino
y me imagino a Ella
deleitando mis sentidos
metiéndose por mis oídos
en un orgasmo emocional.
Fantaseo y la escucho
cantar Judy, Love and Kisses
o Airmail Special
y sueño con ella.
Con Ella Fitzgerald.