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Mejor pintarla que ser una bayeta mojada.
Es la mejor carta de presentación que puedes ofrecer para conquistar a todo un planeta repleto de poetas sedientos de musas bellas y perfectas.
Me pinto la sonrisa,pero mi sótano y trastero está lleno de miserias y tristezas.
Cuando dejas de sonreír como una muñeca tonta hay pocos que se quedan a verte arder en la hoguera.
Huyen.
Salen de tu vida sin haber entrado más allá de tu cocina.
Se puede ser un ó una imbecil queriendo serlo.
Es facilísimo esconderse.
Intentas seguir sonriendo y aguantar el tipo.
Intentas no pedir auxilio ni llorar en público ni escribir todas ésas malditas letras que te afloran y necesitas escupirlas porque te marchitan y queman en la garganta.
Intentas ser bonita,delicada y sentarte a esperar el no sé qué de algún maravilloso día.
Porque..
sonreír es importante,pero tener ante todos tus sentidos el motivo para hacerlo es el clímax de una verdadera y auténtica sonrisa.

¿Fin?

No,
todavía no.
A veces,
soy muy imbecil.
 
Última edición:
Mejor pintarla que ser una bayeta mojada.
Es la mejor carta de presentación que puedes ofrecer para conquistar a todo un planeta repleto de poetas sedientos de musas bellas y perfectas.
Me pinto la sonrisa,pero mi sótano y trastero está lleno de miserias y tristezas.
Cuando dejas de sonreír como una muñeca tonta hay pocos que se quedan a verte arder en la hoguera.
Huyen.
Salen de tu vida sin haber entrado más allá de tu cocina.
Intentas seguir sonriendo y aguantando el tipo.
Intentas no pedir auxilio ni llorar en público ni escribir todas ésas malditas letras que te afloran y necesitas escupirlas porque te marchitan y queman en la garganta.
Intentas ser bonita,delicada y sentarte a esperar el no sé qué de algún maravilloso día.
Porque..
sonreír es importante,pero tener ante todos tus sentidos el motivo para hacerlo es el clímax de una verdadera y auténtica sonrisa.

¿Fin?

No,
todavía no.
Una cosa tan bonita no debe tener fin.
Como las sonrisas de verdad, en este mundo de calambres faciales.
¡Que no se acaben!
Todavía no...
 
Sí algo te roba la sonrisa, pintatela.
O no sonrías.
La decisión es sólo tuya...
Siguiendo tus palabras, podría opinar que, si algo me roba la sonrisa, no me la pinto, simplemente me sonrío o me río a carcajadas, dependiendo del momento y la razón que provocó mi risa. Y por supuesto que siempre será la decisión de cada uno. Pero yo opto siempre por una sonrisa, porque me hace bien a mí y a la otra persona, eso puedo asegurarlo. Saludo cordial
 
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