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Eliana

daniel amaya

Poeta fiel al portal
Permítame describirle este momento
bajo la noche de templo azul,
las estrellas de plata y mármol
condicionan pasión en la travesía ciega,
los vestigios tocan fibras que palpan
columnas entre el alma y el purgatorio,
los cauces en tus cabellos enredan los montes arcanos
y la libre primavera aguarda tímida
como un lugar sereno de espantos.


Permítame recordarle en esta noche
de lumbre atardecida,
que tus ojos abren más mundos
sobre estos candados en las puertas,
y tu nombre marca absolutamente
todas las cosas sobre este arenal
¡oh no me consigo, no me pertenezco,
en tus ojos desafío la flaqueza de mis nervios!
y en tus labios densos me ahogo en los anhelos,
de la serenidad, del fuego en el firmamento.

Cuando te vi por primera vez
sentada bajo la lluvia,
bajo el torrencial desprendido de tus ojos,
me contagié de tu ser,
como las lágrimas de noches inciertas
sofocando besos inocentes,
y entre los golpes de la brisa
me rendía en el silencio tuyo,
las palomas blancas despejan el cielo
a pesar de nuestra distancia invisible.


Permítame ser el silencio,
la serenidad de lo oculto,
el descanso de la primavera
y los ojos vinculando fibras
clamando con el sonar de tus poros,
en esos mares existo amada mía,
sobre un papel donde descansan
las lágrimas hirientes y los desechos
de un corazón perdido,
tus ojos revierten la fragilidad mía,
y tu alma,
y de mi corazón…
 
Permítame describirle este momento
bajo la noche de templo azul,
las estrellas de plata y mármol
condicionan pasión en la travesía ciega,
los vestigios tocan fibras que palpan
columnas entre el alma y el purgatorio,
los cauces en tus cabellos enredan los montes arcanos
y la libre primavera aguarda tímida
como un lugar sereno de espantos.


Permítame recordarle en esta noche
de lumbre atardecida,
que tus ojos abren más mundos
sobre estos candados en las puertas,
y tu nombre marca absolutamente
todas las cosas sobre este arenal
¡oh no me consigo, no me pertenezco,
en tus ojos desafío la flaqueza de mis nervios!
y en tus labios densos me ahogo en los anhelos,
de la serenidad, del fuego en el firmamento.

Cuando te vi por primera vez
sentada bajo la lluvia,
bajo el torrencial desprendido de tus ojos,
me contagié de tu ser,
como las lágrimas de noches inciertas
sofocando besos inocentes,
y entre los golpes de la brisa
me rendía en el silencio tuyo,
las palomas blancas despejan el cielo
a pesar de nuestra distancia invisible.


Permítame ser el silencio,
la serenidad de lo oculto,
el descanso de la primavera
y los ojos vinculando fibras
clamando con el sonar de tus poros,
en esos mares existo amada mía,
sobre un papel donde descansan
las lágrimas hirientes y los desechos
de un corazón perdido,
tus ojos revierten la fragilidad mía,
y tu alma,
y de mi corazón…
Me ha gustado como sugiere que el amor es una forma de purificación emocional y espiritual, una manera de atravesar estados de sufrimiento y encontrar serenidad.

Saludos
 
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