Leonardo Velecela
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ladra a lo lejos un perro solitario
en la noche negra, y el frió abrasador,
lento en su paso camina visionario
el jornalero, buscando el pan con su sudor.
Canta un pajarillo oculto en el ramal,
que es su morada, su lugar para abitar
infame el roció, al mendigo trae mal
que insensible el frió, le hace tiritar.
Los grillos incansables entonan melodías
que en el silencio su eco a de encontrar,
canta el viento sus dulces armonías
llenando de paz, de alegría mi hogar
Y entre el silencio un silbido misterioso
nace la sombra del hombre protector,
que entre la niebla, vigila. El valeroso,
al vil que busca, hacer daño sin temor
Y como un rayo que brilla de repente,
el jornalero, sin vida en las penumbras
yace el infeliz en suelo oscuro inerte,
cumplió se así, su destino entre las sombras.
El vil veloz se adentra en la espesura,
ráfaga de fuego, buscando la venganza.
Suena distante, el llanto y la amargura,
de quien amo, al infeliz en la bonanza.
en la noche negra, y el frió abrasador,
lento en su paso camina visionario
el jornalero, buscando el pan con su sudor.
Canta un pajarillo oculto en el ramal,
que es su morada, su lugar para abitar
infame el roció, al mendigo trae mal
que insensible el frió, le hace tiritar.
Los grillos incansables entonan melodías
que en el silencio su eco a de encontrar,
canta el viento sus dulces armonías
llenando de paz, de alegría mi hogar
Y entre el silencio un silbido misterioso
nace la sombra del hombre protector,
que entre la niebla, vigila. El valeroso,
al vil que busca, hacer daño sin temor
Y como un rayo que brilla de repente,
el jornalero, sin vida en las penumbras
yace el infeliz en suelo oscuro inerte,
cumplió se así, su destino entre las sombras.
El vil veloz se adentra en la espesura,
ráfaga de fuego, buscando la venganza.
Suena distante, el llanto y la amargura,
de quien amo, al infeliz en la bonanza.
Leonardo V