angel del olvido
Poeta asiduo al portal
El viaje ha terminado. Se regresa. Volvemos a un tiempo triste, sin sorpresas que funge como pasamontañas. Me queda un amargo sabor en la boca y de ello me une a un vacio de siempre, un batir de alas ya demasiado débil.
En este retorno sin sentido, me queda la útil idea de volver, tomar cualquier vehículo y avanzar, con la ropa de ayer, con el aire acondicionado, con las carencias y con las dudas del futuro.
Tener vida ahí, donde nuestros cuerpos luchan, donde nuestras mentiras pasan como verdades absolutas, donde me olvido que tus senos los comparto con alguien más, donde no me queda ni la mínima fuerza para pedirte avanzar. Los dos.
Me queda un vacio, algo más amplio e indescifrable cuando dejo de verte, cuando tus olores y mirada interrogativa se apartan por unos meses de mis quejas.
Tengo miedo, atroz miedo que en ti esta la gesta perfecta de Mata Hari, estoy casi seguro que al volver ya no estarás, entonces todo será transparente y habrá pasado la vida.
Yo ya no vuelvo y sigo de frente hasta la próxima ciudad.