Rosa Reeder
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las sombras despiertan con pasos de seda,
cruzan puentes de luna y espejos rotos,
y en su danza, se vuelven mariposas de humo,
que vuelan sin destino entre mundos invisibles.
Un árbol de sueños crece en el silencio,
sus raíces son hilos de tiempo sin fin,
y sus ramas, laberintos de recuerdos,
que se pierden en un cielo de cristal.
El viento es un poeta que susurra secretos,
dibujando en el aire palabras sin sentido,
mientras la noche se viste de colores imposibles,
y el alma navega en mares de suspiros invertidos.
Aquí, lo real se disuelve en fantasía,
y en el rincón donde todo es posible,
las sombras son libres, y los sueños vuelan,
dejando huellas en un mundo sin límites.
Rosa Maria Reeder
Derechos Reservados
cruzan puentes de luna y espejos rotos,
y en su danza, se vuelven mariposas de humo,
que vuelan sin destino entre mundos invisibles.
Un árbol de sueños crece en el silencio,
sus raíces son hilos de tiempo sin fin,
y sus ramas, laberintos de recuerdos,
que se pierden en un cielo de cristal.
El viento es un poeta que susurra secretos,
dibujando en el aire palabras sin sentido,
mientras la noche se viste de colores imposibles,
y el alma navega en mares de suspiros invertidos.
Aquí, lo real se disuelve en fantasía,
y en el rincón donde todo es posible,
las sombras son libres, y los sueños vuelan,
dejando huellas en un mundo sin límites.
Rosa Maria Reeder
Derechos Reservados