elpaisdenuncajamas77
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y entonces sucedió lo imprevisto, al mirarla notó miles de mariposas revoloteando dentro de él.
Se asustó, pues nunca había sentido algo así, volvió a mirarla y la luz de sus ojos penetró con fuerza dentro de él.
No podía hacerla daño No a ella no Se limitó a espiarla durante noches no sabía muy bien si esperando que aquella sensación se desvaneciese por completo,o por el contrario queriendo sentirla más dentro de si mismo.
Y entonces se decidió, entró a su casa, ella al verlo pensó que había llegado su final, pero él la habló, la confeso su amor.
Ella, entre asustada y sorprendida le escuchó atentamente, comprendió cada una de sus palabras, mientras notaba como despertaba una tremenda pasión, lo besó, se desnudaron ansiosos, hicieron el amor como dos adolescentes, conocieron sus cuerpos.
Cuando estaba a punto de amanecer ella le dijo tienes que irte amor- y el lo negó.
-Quiero ver amanecer contigo, nunca he visto amanecer y quiero verlo a tu lado-
Ella sabía lo que eso significaba y no pudo contener las lágrimas que brotaron de sus dulces ojos.
Subieron a la terraza y se sentaron abrazados a la espera de la salida del sol, en silencio escuchaban el sonido del mar y se dejaban mecer por las olas, el sol fue apareciendo allí en el horizonte, el cielo se tiñó de rojo, los ojos de ambos se llenaron de lágrimas.
Ella no dejó de abrazarlo en ningún momento, el no dejo de mirarla y soltó un ultimo te quiero, antes de que su cuerpo al contacto con el sol se convirtiera en ceniza .
Se asustó, pues nunca había sentido algo así, volvió a mirarla y la luz de sus ojos penetró con fuerza dentro de él.
No podía hacerla daño No a ella no Se limitó a espiarla durante noches no sabía muy bien si esperando que aquella sensación se desvaneciese por completo,o por el contrario queriendo sentirla más dentro de si mismo.
Y entonces se decidió, entró a su casa, ella al verlo pensó que había llegado su final, pero él la habló, la confeso su amor.
Ella, entre asustada y sorprendida le escuchó atentamente, comprendió cada una de sus palabras, mientras notaba como despertaba una tremenda pasión, lo besó, se desnudaron ansiosos, hicieron el amor como dos adolescentes, conocieron sus cuerpos.
Cuando estaba a punto de amanecer ella le dijo tienes que irte amor- y el lo negó.
-Quiero ver amanecer contigo, nunca he visto amanecer y quiero verlo a tu lado-
Ella sabía lo que eso significaba y no pudo contener las lágrimas que brotaron de sus dulces ojos.
Subieron a la terraza y se sentaron abrazados a la espera de la salida del sol, en silencio escuchaban el sonido del mar y se dejaban mecer por las olas, el sol fue apareciendo allí en el horizonte, el cielo se tiñó de rojo, los ojos de ambos se llenaron de lágrimas.
Ella no dejó de abrazarlo en ningún momento, el no dejo de mirarla y soltó un ultimo te quiero, antes de que su cuerpo al contacto con el sol se convirtiera en ceniza .
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