Feliundo
Poeta recién llegado
Fue el último lugar de la Tierra en desaparecer
Aquel legendario lugar donde las almas devotas
de todos los tiempos, se fundieron en una sola
Se habían apagado ya las estrellas
El viento dejó de soplar
Y unas pocas tenues llamas de un Sol extinguido
quedaron prendidas a un farol
El farol de la última esquina de la última calle de ese mundo
Quiso que fuera el único lugar brillante en la eterna oscuridad
Fue la tumba de todos quienes lo amaron
El último lugar sagrado
Con un arco infinito, infinito como un arcoiris
vestido con las hilachas de antiguos piolines entrelazados
Con un pasto sombrío y reseco, casi perdido
en los extremos de un campo áspero y colosal
Con el eco de todos los gritos arrojados al aire
por pura emoción
Y en el centro mismo; en el corazón, diría
Una enorme cruz. Hecha de postes y travesaños
Una cruz sin el Cristo
Una cruz con solo un par de botines colgando
Fue, aquel legendario lugar donde los pibes
inventaron la amistad: Brazo a la espalda hombro con hombro
Y así se fueron… del último potrero
Aquel legendario lugar donde las almas devotas
de todos los tiempos, se fundieron en una sola
Se habían apagado ya las estrellas
El viento dejó de soplar
Y unas pocas tenues llamas de un Sol extinguido
quedaron prendidas a un farol
El farol de la última esquina de la última calle de ese mundo
Quiso que fuera el único lugar brillante en la eterna oscuridad
Fue la tumba de todos quienes lo amaron
El último lugar sagrado
Con un arco infinito, infinito como un arcoiris
vestido con las hilachas de antiguos piolines entrelazados
Con un pasto sombrío y reseco, casi perdido
en los extremos de un campo áspero y colosal
Con el eco de todos los gritos arrojados al aire
por pura emoción
Y en el centro mismo; en el corazón, diría
Una enorme cruz. Hecha de postes y travesaños
Una cruz sin el Cristo
Una cruz con solo un par de botines colgando
Fue, aquel legendario lugar donde los pibes
inventaron la amistad: Brazo a la espalda hombro con hombro
Y así se fueron… del último potrero