Pensaba en el último abrazo.
En ese único y pequeño momento en que me despedí de seres que me han antecedido o que simplemente he dejado de ver.
El último abrazo que di a mi amigo Javier es uno de los más significativos en mi vida. Él sabía que no estaría con nosotros unas horas más tarde y tuvo la entereza de corazón para no mortificar a nadie y despedirse de todos.
El último abrazo que di a mi exesposa, fue maquillado... incómodo en extremo.
El último abrazo que di a mi hermano Gerardo, fue hace muchos años... y eso que estamos vivos ambos. Cohabitamos en una misma ciudad...
No es correcto. Hoy abrazaré a mi hermano por el placer de saber que es mi hermano.
Hoy regalaré un abrazo a algún desconocido por la calle.
No tenemos que esperar a una festividad para hacerlo.
Y si encuentro una dama guapetona pasarán dos cosas: la abrazo y corresponde o la abrazo y me abofetea... Mañana sabremos donde.
No esperemos a pensar: “Ojalá los hubiera abrazado más”.
®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Cesarfco.cd
Última edición: