• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

El temperamento hostil de Jeremías Aguirre

Julián Varela Navarro

Poeta recién llegado
El temperamento hostil de Jeremías Aguirre







Yo soy Jeremías Aguirre.

Nací en un hospital cualquiera.

Vivo en una casa como las que tienen todos.



Al momento que mi padre cruza la puerta,

¡me espanto!, ¡que repulsión misteriosa!



Al momento que mi padre toma los cubiertos,

¡me aterro!



Al momento que mi padre camina.

¡Se gana mi enojo!, ¡que lombriz!, la que se arrastra.



Mi madre es un ser que observa todo desde las pequeñas grietas de las paredes,

aquellos agujeros misteriosos, por los que se filtra el sonido de casas aledañas.

Oigo los vecinos hablando.

Oigo que mi madre habla.

Oigo palabras horrendas.

Oigo que yo también estoy conversando.

Oigo gritos terroríficos.

Mi madre abre las pequeñas grietas. Y me abro paso a la siguiente casa.

Y a la otra. Y a la otra. Y recorro las personas. Y recorro más grietas.

Mi madre es un ser que observa todo desde las grietas de todas las casas.

Luego, al haber conocido los distintos tipos de gentes que viven en cada casa igual:

desempeño mis tristes actuaciones más vívidamente que otros.



Soy Jeremías Aguirre,

un excelente benefactor de la conciencia.



¡Desde las visitas juiciosas que estoy muerto en la vuelta al mundo de la vida!



Observo una rueda que gira, gira.

Tambalea y se cae.

Las demás ruedas ruedan

vueltas alrededor del cuerpo,

burlándose de la derrotada.

Ellas también están llorando, ellas también calman;

pero se burlan de la derrotada.

¡Llega un ladrón embravecido!,

que toma a todas las insolentes:

todas las estúpidas;

todas las pequeñas,

todas las grandes;

todas las codiciosas,

a todas las mata con un cuchillo.

Las tortura

y las lleva a donde pertenecen.



Soy Jeremías Aguirre;

un Decepcionado, lunático, y aireado benefactor de la conciencia.










- Julián Varela Navarro
 
Última edición:
El temperamento hostil de Jeremías Aguirre







Yo soy Jeremías Aguirre.

Nací en un hospital cualquiera.

Vivo en una casa como las que tienen todos.



Al momento que mi padre cruza la puerta,

¡me espanto!, ¡que repulsión misteriosa!



Al momento que mi padre toma los cubiertos,

¡me aterro!



Al momento que mi padre camina.

¡Se gana mi enojo!, ¡que lombriz!, la que se arrastra.



Mi madre es un ser que observa todo desde las pequeñas grietas de las paredes,

aquellos agujeros misteriosos, por los que se filtra el sonido de casas aledañas.

Oigo los vecinos hablando.

Oigo que mi madre habla.

Oigo palabras horrendas.

Oigo que yo también estoy conversando.

Oigo gritos terroríficos.

Mi madre abre las pequeñas grietas. Y me abro paso a la siguiente casa.

Y a la otra. Y a la otra. Y recorro las personas. Y recorro más grietas.

Mi madre es un ser que observa todo desde las grietas de todas las casas.

Luego, al haber conocido los distintos tipos de gentes que viven en cada casa igual:

desempeño mis tristes actuaciones más vívidamente que otros.



Soy Jeremías Aguirre,

un excelente benefactor de la conciencia.



¡Desde las visitas juiciosas que estoy muerto en la vuelta al mundo de la vida!



Observo una rueda que gira, gira.

Tambalea y se cae.

Las demás ruedas ruedan

vueltas alrededor del cuerpo,

burlándose de la derrotada.

Ellas también están llorando, ellas también calman;

pero se burlan de la derrotada.

¡Llega un ladrón embravecido!,

que toma a todas las insolentes:

todas las estúpidas;

todas las pequeñas,

todas las grandes;

todas las codiciosas,

a todas las mata con un cuchillo.

Las tortura

y las lleva a donde pertenecen.



Soy Jeremías Aguirre;

un Decepcionado, lunático, y aireado benefactor de la conciencia.










- Julián Varela Navarro
En las relaciones es muy triste la violencia que destruye la inocencia.

Saludos
 
El temperamento hostil de Jeremías Aguirre







Yo soy Jeremías Aguirre.

Nací en un hospital cualquiera.

Vivo en una casa como las que tienen todos.



Al momento que mi padre cruza la puerta,

¡me espanto!, ¡que repulsión misteriosa!



Al momento que mi padre toma los cubiertos,

¡me aterro!



Al momento que mi padre camina.

¡Se gana mi enojo!, ¡que lombriz!, la que se arrastra.



Mi madre es un ser que observa todo desde las pequeñas grietas de las paredes,

aquellos agujeros misteriosos, por los que se filtra el sonido de casas aledañas.

Oigo los vecinos hablando.

Oigo que mi madre habla.

Oigo palabras horrendas.

Oigo que yo también estoy conversando.

Oigo gritos terroríficos.

Mi madre abre las pequeñas grietas. Y me abro paso a la siguiente casa.

Y a la otra. Y a la otra. Y recorro las personas. Y recorro más grietas.

Mi madre es un ser que observa todo desde las grietas de todas las casas.

Luego, al haber conocido los distintos tipos de gentes que viven en cada casa igual:

desempeño mis tristes actuaciones más vívidamente que otros.



Soy Jeremías Aguirre,

un excelente benefactor de la conciencia.



¡Desde las visitas juiciosas que estoy muerto en la vuelta al mundo de la vida!



Observo una rueda que gira, gira.

Tambalea y se cae.

Las demás ruedas ruedan

vueltas alrededor del cuerpo,

burlándose de la derrotada.

Ellas también están llorando, ellas también calman;

pero se burlan de la derrotada.

¡Llega un ladrón embravecido!,

que toma a todas las insolentes:

todas las estúpidas;

todas las pequeñas,

todas las grandes;

todas las codiciosas,

a todas las mata con un cuchillo.

Las tortura

y las lleva a donde pertenecen.



Soy Jeremías Aguirre;

un Decepcionado, lunático, y aireado benefactor de la conciencia.










- Julián Varela Navarro

Qué lamentable una situación así, es un poco aterrador imaginar poder vivirlo.
Si es un hecho real, Dios nos ampare.
Grato leerte, saludos cordiales
 
Atrás
Arriba