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El sexo de la ultima cena

GEORTRIZIA

♥Niña de los besos rosas♥
Queridos lectores, disfruto el fresco miedo que opaca mi pensamiento, al escuchar la sintonía musical e ir saboreando los momentos captados, sin más os dejo a su opción, de escuchar la música mientras leen...
Saludos y Besos macabros...


Tinieblas de húmedos ríos
cobijan la vida de un fugitivo
que huye de su asesino
mientras con desquicie
es perseguido por el que
su muerte trae en un cuchillo.

Ya cuando en su cama
con anterioridad lo atrapo
lo golpeo en su alma
su cuerpo también hirió.

El cazador nació de la traición
del desamor y este traidor,
que en la cena lo encontró
teniendo sexo con tal pasión.

Ahora corre sangre por su cuerpo
mientras el vivo sigue corriendo
un cadáver quedo en aquel lecho,
la esposa fue su primer tormento.

El golpe fortuito la mato sin alianza
mientras rozaba en las piernas al segundo
quien gozaba del cuerpo de su esposa
de quien apreciaba de modo profundo.

Quebró cráneo de aquella bella mujer
la hizo pedazos con aquel maso cruel,
Desmembró su amor, por un pedazo de ser.
Quien tenía la confianza de aquel amigo fiel.

Mientras el viento llevaba el olor a muerto
la sangre corría de sus huesos casi salidos
fueron por los golpes de aquel maso frió,
que esta pobre alma, dejaba de estar tibio.

Absorto de cualquier futuro esperado
dejase caer en aquel prado junto al lago
sin saber que le esperaba a su costado
un hombre con el cuchillo bien anclado.

Calor, tibio y después
frió en los huesos
el líquido en su camisa de apoco se entibio
sintiendo morir aquel día, a causa de una traición.
Este hombre desfallecía, por celos con mucha razón.

Cuando deleite de música sonó este día
cayeron estrellas en aquel nubarrón
se fue un hombre, aquel día moría
sin saber que por lujuria pecaría la muerte
de lo que fue su traición sin fulgor.

Enterrado en aquel lago
su cuerpo atado a peso fijo
fue lanzado a mitad de largo
desmembrado y sin un crucifijo.

El hambre de aquel cazador nocturno
descarno al cadáver de su antiguo amor,
para no dejar rastros, congelada la guardo
se la comió a pedazos aquel siniestro señor.

Se la comió y no quedo rastro de que murió
ni de aquella desafortunada ultima cena
donde nacía un engaño, donde crecía una traición.

 
Última edición:
Buen poema, amiga. Me gustó leerlo, pero es un poema en estilo de versos libres y por lo tal no es prosa. Lo muevo para el lado de los versos.

Un abrazo.
 
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