• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

El secreto del ciprés.

luz gento

Poeta que considera el portal su segunda casa
Parece un poco arrogante
este señor, el ciprés,
que nos mira tan distante
y mide su altura en pies.

Su figura recortada,
muy perfecta y remilgada,
siempre llama al peluquero
que lo poda con esmero.

Yo conozco su secreto,
secreto del corazón,
y es que un día vio la luna
aún siendo un mocetón.

Atrapado por su brillo
y no sabiendo que hacer,
para ganar sus favores,
pasó su día en crecer.

Sólo piensa en alcanzarla
en su paseo del cielo
y, si puede, acompañarla,
pues no se adapta a este suelo...

por eso crece sin fin
recortando el infinito.
No es soberbia ni postín,
son quereres de arbolito.​
 
Encantador poema que aunque con un algún guiño infantil no sé si lo calificaría como poesía infantil.
Me ha gustado mucho querida Luz.
Un apaluso y mi fraternal abrazo



Parece un poco arrogante
este señor, el ciprés,
que nos mira tan distante
y mide su altura en pies.

Su figura recortada,
muy perfecta y remilgada,
siempre llama al peluquero
que lo poda con esmero.

Yo conozco su secreto,
secreto del corazón,
y es que un día vio la luna
aún siendo un mocetón.

Atrapado por su brillo
y no sabiendo que hacer,
para ganar sus favores,
pasó su día en crecer.

Sólo piensa en alcanzarla
en su paseo del cielo
y, si puede, acompañarla,
pues no se adapta a este suelo...

por eso crece sin fin
recortando el infinito.
No es soberbia ni postín,
son quereres de arbolito.​
 
Parece un poco arrogante
este señor, el ciprés,
que nos mira tan distante
y mide su altura en pies.

Su figura recortada,
muy perfecta y remilgada,
siempre llama al peluquero
que lo poda con esmero.

Yo conozco su secreto,
secreto del corazón,
y es que un día vio la luna
aún siendo un mocetón.

Atrapado por su brillo
y no sabiendo que hacer,
para ganar sus favores,
pasó su día en crecer.

Sólo piensa en alcanzarla
en su paseo del cielo
y, si puede, acompañarla,
pues no se adapta a este suelo...

por eso crece sin fin
recortando el infinito.
No es soberbia ni postín,
son quereres de arbolito.​
Bonito cuento de amor de un ciprés en busca de la luna, y como tú sabes hacer, con mucha melodía, que me encanta.
Qué pena que a mi que también me enamora la luna, no me haya servido para crecer un poco más... ;);):):). Vaya a ser ahora, que el amor no lo pueda todo...
 
Bonito cuento de amor de un ciprés en busca de la luna, y como tú sabes hacer, con mucha melodía, que me encanta.
Qué pena que a mi que también me enamora la luna, no me haya servido para crecer un poco más... ;);):):). Vaya a ser ahora, que el amor no lo pueda todo...
Si, quién sabe si no puede, jejeje... gracias por pasar José, es un placer recibirte.
Un saludo.
 
¡Preciosos estos versos Luz!, gracias por desvelar el secreto del ciprés. Me han recordado cuando era pequeña y mi abuela nos llevaba a pasear por el camino del cementerio, nos contaba historias muy bonitas sobre estos árboles tan "arrogantes".
Encantada de leerte
Saludos y Buen Día
Gracias Valentina, encantada de hacerte rememorar tan tiernos recuerdos. Un abrazo.
 
Parece un poco arrogante
este señor, el ciprés,
que nos mira tan distante
y mide su altura en pies.

Su figura recortada,
muy perfecta y remilgada,
siempre llama al peluquero
que lo poda con esmero.

Yo conozco su secreto,
secreto del corazón,
y es que un día vio la luna
aún siendo un mocetón.

Atrapado por su brillo
y no sabiendo que hacer,
para ganar sus favores,
pasó su día en crecer.

Sólo piensa en alcanzarla
en su paseo del cielo
y, si puede, acompañarla,
pues no se adapta a este suelo...

por eso crece sin fin
recortando el infinito.
No es soberbia ni postín,
son quereres de arbolito.​
Ayyy Luz, qué poema infantil más dulce y tierno, el ciprés, ese árbol espigado que quiere tocar el cielo de vez en cuando mira a los niños y les invita a crecer y alcanzar la luna... Ayyy qué bonitos y mágicos son tus versos, me ha encantado leerlos. besazos con cariño y admiración.
 
Ayyy Luz, qué poema infantil más dulce y tierno, el ciprés, ese árbol espigado que quiere tocar el cielo de vez en cuando mira a los niños y les invita a crecer y alcanzar la luna... Ayyy qué bonitos y mágicos son tus versos, me ha encantado leerlos. besazos con cariño y admiración.
Gracias, me encanta tu mirada de niña que sabe ver la magia y disfrutarla. Gracias de nuevo por pasar.
Un achuchón bien fuerte!!!!
 
Parece un poco arrogante
este señor, el ciprés,
que nos mira tan distante
y mide su altura en pies.

Su figura recortada,
muy perfecta y remilgada,
siempre llama al peluquero
que lo poda con esmero.

Yo conozco su secreto,
secreto del corazón,
y es que un día vio la luna
aún siendo un mocetón.

Atrapado por su brillo
y no sabiendo que hacer,
para ganar sus favores,
pasó su día en crecer.

Sólo piensa en alcanzarla
en su paseo del cielo
y, si puede, acompañarla,
pues no se adapta a este suelo...

por eso crece sin fin
recortando el infinito.
No es soberbia ni postín,
son quereres de arbolito.​


Qué artístico el modo de expresar esa figura tan destacada por la naturaleza. Haces fácil sentirse infante.

Un abrazo!!

Palmira
 
Parece un poco arrogante
este señor, el ciprés,
que nos mira tan distante
y mide su altura en pies.

Su figura recortada,
muy perfecta y remilgada,
siempre llama al peluquero
que lo poda con esmero.

Yo conozco su secreto,
secreto del corazón,
y es que un día vio la luna
aún siendo un mocetón.

Atrapado por su brillo
y no sabiendo que hacer,
para ganar sus favores,
pasó su día en crecer.

Sólo piensa en alcanzarla
en su paseo del cielo
y, si puede, acompañarla,
pues no se adapta a este suelo...

por eso crece sin fin
recortando el infinito.
No es soberbia ni postín,
son quereres de arbolito.​
Hermoso y musical este ciprés enamorado, me encantaron estimada Luz, mil besos para ti.
 
Tengo un poema de amor escrito hace tiempo, que se llama "Pequeña y blanca", donde cuento la historia de un árbol enamorado de una nube. Este poema tuyo, si bien es infantil, también podría haber sido un poema de amor, y además le diste un vocabulario muy dulce. Me trajo lindos recuerdos, saludos Luz, feliz domingo.
 
Tengo un poema de amor escrito hace tiempo, que se llama "Pequeña y blanca", donde cuento la historia de un árbol enamorado de una nube. Este poema tuyo, si bien es infantil, también podría haber sido un poema de amor, y además le diste un vocabulario muy dulce. Me trajo lindos recuerdos, saludos Luz, feliz domingo.[/QU
Gracias Cecy, tienes razón, podría haber sido un poema de amor, pero yo tengo debilidad por los infantiles y todo me parecen hermosos cuentos.
Voy a buscar tu poema que seguro será precioso. Un abrazo.
 
Parece un poco arrogante
este señor, el ciprés,
que nos mira tan distante
y mide su altura en pies.

Su figura recortada,
muy perfecta y remilgada,
siempre llama al peluquero
que lo poda con esmero.

Yo conozco su secreto,
secreto del corazón,
y es que un día vio la luna
aún siendo un mocetón.

Atrapado por su brillo
y no sabiendo que hacer,
para ganar sus favores,
pasó su día en crecer.

Sólo piensa en alcanzarla
en su paseo del cielo
y, si puede, acompañarla,
pues no se adapta a este suelo...

por eso crece sin fin
recortando el infinito.
No es soberbia ni postín,
son quereres de arbolito.

Eres genial. Simpatiquísima defensa del ciprés, aunque seguramente estas líneas esconden algo más. No sé, quizás sean sólo imaginaciones mías.

Un abrazo.
 
Eres genial. Simpatiquísima defensa del ciprés, aunque seguramente estas líneas esconden algo más. No sé, quizás sean sólo imaginaciones mías.

Un abrazo.
Jajajaja, pues no, que yo sepa no esconde mucho más. Es sólo un cuento infantil para avivar la imaginación y el mundo mágico de los niños... y los mayores, por qué no. Gracias por pasar un rato por este mundo mío.
Un abrazo compañera.
 
Parece un poco arrogante
este señor, el ciprés,
que nos mira tan distante
y mide su altura en pies.

Su figura recortada,
muy perfecta y remilgada,
siempre llama al peluquero
que lo poda con esmero.

Yo conozco su secreto,
secreto del corazón,
y es que un día vio la luna
aún siendo un mocetón.

Atrapado por su brillo
y no sabiendo que hacer,
para ganar sus favores,
pasó su día en crecer.

Sólo piensa en alcanzarla
en su paseo del cielo
y, si puede, acompañarla,
pues no se adapta a este suelo...

por eso crece sin fin
recortando el infinito.
No es soberbia ni postín,
son quereres de arbolito.​


¡Por Dios! es que yo me voy a quedar aquí para siempre, a ver si se me pega esta forma de mirarlo todo con esos ojos tuyos querida Luz..
Un abrazo grande mi querida poeta de los pequeños.
Isabel
 
¡Por Dios! es que yo me voy a quedar aquí para siempre, a ver si se me pega esta forma de mirarlo todo con esos ojos tuyos querida Luz..
Un abrazo grande mi querida poeta de los pequeños.
Isabel
Pues claro que sí, quédate, ¿dónde vas a estar mejor? Además tus infantiles nos dan color así que ni se te ocurra irte.
Un abrazo preciosa.
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba