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El sastre de las parcas

prisionero inocente

Poeta que considera el portal su segunda casa
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[TD="colspan: 2"]Soy el hombre que teje con los resistentes hilos del paro
un vestido para la inmundicia.
Me afeito el alma con las cuchillas del credo
cuando el granizo aporra el tambor de las ventanas.
Pero esta noche el frío es un cíclope ávido por contemplar
la escultura ósea de mi ser insomne.
Pájaros de asbesto cantan en mis pulmones
y, ya acabada la circuncisión del poema
mis manos beben de la inercia.
Esta noche los duendes del hielo trenzan los cabellos de mi sangre
y eyaculan en tu mirada.
Encendamos las antorchas del sacrilegio
para vislumbrar el laberinto de cristales
ven, muerde la lumbre de esta plenitud que nos consume
sin piedad, mi vida

porque soy el hombre que teje con los resistentes hilos del paro de Dios
y por allí dicen que soy el sastre de las parcas.
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Excelentes y dinámicas imágenes nos dejas para nuestro deleite.
Un placer de lectura con esa nostalgia impregnada en su elaboración
Gracias por compartir tu creación
Un abrazo grande poeta
 
Un poema grandioso, que teje antorchas de luz para deshacer el gris perpetuado en la sangre. Impresionante obra, Marius. Mis aplausos a tu talento, una vez más. Abrazos y feliz fin de semana.
 
Echaba de menos tus letras amigo, siempre están llenas de buenas metáforas y con buen sentido, la parca estará contenta de tener un buen sastre, jajajaja, Un placer leerte.
Un abrazo.
 
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[TD="colspan: 2"]Soy el hombre que teje con los resistentes hilos del paro
un vestido para la inmundicia.
Me afeito el alma con las cuchillas del credo
cuando el granizo aporra el tambor de las ventanas.
Pero esta noche el frío es un cíclope ávido por contemplar
la escultura ósea de mi ser insomne.
Pájaros de asbesto cantan en mis pulmones
y, ya acabada la circuncisión del poema
mis manos beben de la inercia.
Esta noche los duendes del hielo trenzan los cabellos de mi sangre
y eyaculan en tu mirada.
Encendamos las antorchas del sacrilegio
para vislumbrar el laberinto de cristales
ven, muerde la lumbre de esta plenitud que nos consume
sin piedad, mi vida

porque soy el hombre que teje con los resistentes hilos del paro de Dios
y por allí dicen que soy el sastre de las parcas.
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interesantes imágenes nos dejas Marcus, mil besos
 
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