Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El sapo Luiso o
el interior de un poema
Estoy dispuesto a escribir
el cuento mejor contado,
que de inocencia engalanado
se llama un poema infantil.
Viajaba por el alto monte
camino de verdes prados,
Jacinto con su narciso,
remiso al horizonte
en brazos de algún amparo,
cuando un sapo llamado Luiso
le dijo al Jacinto nardo:
Si vas camino del norte
no corras y ten cuidado,
que hay pajaritos torpes
por otros atropellados.
¿Torpe yo, sapo Luiso?
¿Acaso eres un pajarito,
tal Jacinto?
Los pájaros mueren más allá
de la arboleda, donde el bosque
es pura piedra y los niños pajarera,
de ese pájaro que un día
volará hasta la frontera.
Pensó Jacinto irse un día hasta la tierra
donde el viento se recorta, y grita espera
nos seduce en la esperanza del si fuera;
curioso se marchó a la búsqueda aventura
y muy pronto regresó a donde el sapo,
diciendo a Luiso: enhorabuena,
que me fui sabiendo el compromiso
y regreso tan sumiso hasta tu vera.
Comprobé lo que dijiste,
y ahora sé de buena tinta,
que la pluma no es que escriba,
es del pájaro que vuela,
y sin ver la poesía
con sus alas ya es poema.