Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Corta el aire con lúgubre silbido
el hacha poderosa y asesina;
en la tarde grisácea y mortecina,
golpea, sin piedad, el tronco herido.
Feroz ataque, enhiesta, ha resistido
la madera fragante y ambarina;
mas, empero, el final ya se avecina,
el árbol va cayendo, en dos partido.
El hacha cual verdugo vencedor
se ufana de su cólera insensata
que el verde de la tierra desbarata;
mas el sándalo, en su último estertor,
con la fuerza sublime del amor,
perfuma, la cruel arma que le mata.
el hacha poderosa y asesina;
en la tarde grisácea y mortecina,
golpea, sin piedad, el tronco herido.
Feroz ataque, enhiesta, ha resistido
la madera fragante y ambarina;
mas, empero, el final ya se avecina,
el árbol va cayendo, en dos partido.
El hacha cual verdugo vencedor
se ufana de su cólera insensata
que el verde de la tierra desbarata;
mas el sándalo, en su último estertor,
con la fuerza sublime del amor,
perfuma, la cruel arma que le mata.
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