James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
En la hora del crepúsculo,
cuando el infinito retorna a lo oscuro
y la vista queda colgada a un horizonte sin obstáculos,
y tropiezas en la raíz de cuerpo que florece la carne.
Aunque no comparten su amor se donan en los placeres.
Algo casi parecido al amor y que vale el momento,
pero después cuando la cara se hace de luz
y refleja la vergüenza, se sigue vistiendo
y caminando hacia afuera sin siquiera decir adiós.
Como el portazo el recuerdo desgarrador
que queda suspendido en dolor
que paraliza cualquier movimiento.
Sin mirar nada todo se cubre de abismo
El renacimiento a una vida fantasma
cuando el infinito retorna a lo oscuro
y la vista queda colgada a un horizonte sin obstáculos,
y tropiezas en la raíz de cuerpo que florece la carne.
Aunque no comparten su amor se donan en los placeres.
Algo casi parecido al amor y que vale el momento,
pero después cuando la cara se hace de luz
y refleja la vergüenza, se sigue vistiendo
y caminando hacia afuera sin siquiera decir adiós.
Como el portazo el recuerdo desgarrador
que queda suspendido en dolor
que paraliza cualquier movimiento.
Sin mirar nada todo se cubre de abismo
El renacimiento a una vida fantasma