Alfredo grande merino
Poeta recién llegado
Solo a veces aparecen sirenas y la piel adormecida resucita de nuevo.
Los vientos a veces fríos, arrastran historias a aeropuertos en los que se pierden maletas cargadas con el desaliento y la incapacidad
del viajero desubicado en el tiempo.
Has vuelto a las ruinas de un hogar alumbrado y las cosechas de otros tiempos se han echado a perder en la ausencia inútil.
La calle te reconoce, pero con la indiferencia con la que trato a los transeuntes casuales en una mañana cualquiera de paseo curioso.
Nada resulta familiar pero los ojos se vuelven vidriosos a cada paso que te acercan a esos
verdes parques donde dejaste los neumáticos de una desvencijada bicicleta blanca.
El reflejo de esa sirena vuelve a ondear el las aguas de la fuente de cuatro caños cuando aflora otra vez la sonrisa olvidada.
Alfredo Grande Merino
15-4-2017
Los vientos a veces fríos, arrastran historias a aeropuertos en los que se pierden maletas cargadas con el desaliento y la incapacidad
del viajero desubicado en el tiempo.
Has vuelto a las ruinas de un hogar alumbrado y las cosechas de otros tiempos se han echado a perder en la ausencia inútil.
La calle te reconoce, pero con la indiferencia con la que trato a los transeuntes casuales en una mañana cualquiera de paseo curioso.
Nada resulta familiar pero los ojos se vuelven vidriosos a cada paso que te acercan a esos
verdes parques donde dejaste los neumáticos de una desvencijada bicicleta blanca.
El reflejo de esa sirena vuelve a ondear el las aguas de la fuente de cuatro caños cuando aflora otra vez la sonrisa olvidada.
Alfredo Grande Merino
15-4-2017