Ramon Rodriguez
Poeta recién llegado
Cual loquito e´ carretera
con la mirada perdida
voy resolviendo la vida
con lo que encuentro en la acera.
Después llego a la arepera
con el sonante producto
nacido del usufructo
meticuloso y prudente
de lo que deja la gente
en la orilla del viaducto.
El fruto de mis desvelos
lo invierto con propiedad:
el cobre pa´la empana´ y
la lata pa´ los buñuelos.
El bronce da caramelos
que amortiguan la hambrazón.
El hierro en su oxidación
me da pa´ las cervecitas
y todo lo que es laticas
pa´ la carterita e´ ron.
Yo vivo mi vida así
bajo un cielo sin estrellas
comiendo a veces maní
y otras melón con paella.
El vicio me apartó de ella
vino otro y se la llevó;
la sociedad denigró
del derivar de mi rumbo
y mi familia y su mundo
cuando me ven me hacen ¡fo!
La competencia creciente
al bolsillo le hace daño
por eso no tengo paño
ni me cepillo los dientes;
pero no soy indigente
ni dado a la hipocresía,
soy hombre de garantías,
digno, serio y relevante
con una empresa ambulante
que mueve la economía.
ramonerr@cantv.net
con la mirada perdida
voy resolviendo la vida
con lo que encuentro en la acera.
Después llego a la arepera
con el sonante producto
nacido del usufructo
meticuloso y prudente
de lo que deja la gente
en la orilla del viaducto.
El fruto de mis desvelos
lo invierto con propiedad:
el cobre pa´la empana´ y
la lata pa´ los buñuelos.
El bronce da caramelos
que amortiguan la hambrazón.
El hierro en su oxidación
me da pa´ las cervecitas
y todo lo que es laticas
pa´ la carterita e´ ron.
Yo vivo mi vida así
bajo un cielo sin estrellas
comiendo a veces maní
y otras melón con paella.
El vicio me apartó de ella
vino otro y se la llevó;
la sociedad denigró
del derivar de mi rumbo
y mi familia y su mundo
cuando me ven me hacen ¡fo!
La competencia creciente
al bolsillo le hace daño
por eso no tengo paño
ni me cepillo los dientes;
pero no soy indigente
ni dado a la hipocresía,
soy hombre de garantías,
digno, serio y relevante
con una empresa ambulante
que mueve la economía.
ramonerr@cantv.net