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El ratoncito Miguel

Kein Williams

Poeta fiel al portal
En la mesa hay un queso
y el gato Jeremías
sin querer con su peso
al suelo tumbaría.

Y aquí empieza un cuento
que sé que disfrutarías
el de Miguel y el queso
que su ingenio avivaría.

Miguel vive en un hueco
que hizo en el muro norte
salió al escuchar el estruendo
y dijo: ¡Rayos, qué quesote!

Sus ojos le brillaron
y corrió ante su tesoro
pensó que era un regalo
más digno que el oro.

Y con mucho esfuerzo
llevó el queso a su guarida
pero notó que el gran queso
por allí no entraría.

Entonces midió la entrada,
cuatro centímetros de ancho
por tres centímetros de altura.
El queso había que cortarlo.

El queso mide 7x5
así que necesita calcular:
¿Cuántos pedazos necesito
para poderlo entrar?

Debes cortarlo en dos.
Miguel mira hacia la pantalla.
-Lo siento, rompí la cuarta pared.
Sonríe y me da las gracias.

Y así feliz el ratón Miguel
mete el alimento a su hogar
y no se lo volverá a ver
hasta que lo haya de acabar.

Y así se acaba el cuento
que espero te haya gustado.
-Ey, ¿quién se ha llevado mi queso?
Je, je, mejor no le digamos.
 
En la mesa hay un queso
y el gato Jeremías
sin querer con su peso
al suelo tumbaría.

Y aquí empieza un cuento
que sé que disfrutarías
el de Miguel y el queso
que su ingenio avivaría.

Miguel vive en un hueco
que hizo en el muro norte
salió al escuchar el estruendo
y dijo: ¡Rayos, qué quesote!

Sus ojos le brillaron
y corrió ante su tesoro
pensó que era un regalo
más digno que el oro.

Y con mucho esfuerzo
llevó el queso a su guarida
pero notó que el gran queso
por allí no entraría.

Entonces midió la entrada,
cuatro centímetros de ancho
por tres centímetros de altura.
El queso había que cortarlo.

El queso mide 7x5
así que necesita calcular:
¿Cuántos pedazos necesito
para poderlo entrar?

Debes cortarlo en dos.
Miguel mira hacia la pantalla.
-Lo siento, rompí la cuarta pared.
Sonríe y me da las gracias.

Y así feliz el ratón Miguel
mete el alimento a su hogar
y no se lo volverá a ver
hasta que lo haya de acabar.

Y así se acaba el cuento
que espero te haya gustado.
-Ey, ¿quién se ha llevado mi queso?
Je, je, mejor no le digamos.
Entretenida historia del ratoncito Miguel, y es más que seguro que le gustará a los pequeños. Saludo cordiales
 
En la mesa hay un queso
y el gato Jeremías
sin querer con su peso
al suelo tumbaría.

Y aquí empieza un cuento
que sé que disfrutarías
el de Miguel y el queso
que su ingenio avivaría.

Miguel vive en un hueco
que hizo en el muro norte
salió al escuchar el estruendo
y dijo: ¡Rayos, qué quesote!

Sus ojos le brillaron
y corrió ante su tesoro
pensó que era un regalo
más digno que el oro.

Y con mucho esfuerzo
llevó el queso a su guarida
pero notó que el gran queso
por allí no entraría.

Entonces midió la entrada,
cuatro centímetros de ancho
por tres centímetros de altura.
El queso había que cortarlo.

El queso mide 7x5
así que necesita calcular:
¿Cuántos pedazos necesito
para poderlo entrar?

Debes cortarlo en dos.
Miguel mira hacia la pantalla.
-Lo siento, rompí la cuarta pared.
Sonríe y me da las gracias.

Y así feliz el ratón Miguel
mete el alimento a su hogar
y no se lo volverá a ver
hasta que lo haya de acabar.

Y así se acaba el cuento
que espero te haya gustado.
-Ey, ¿quién se ha llevado mi queso?
Je, je, mejor no le digamos.

Precioso poema de estrofas de cuatro versos abab que riman en asonante, vaya con el ratoncito; de un modo u otro se comió su manjar, placer la lectura, Kevin, abrazos cordiales, Alberto.
 
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