Laira
Poeta recién llegado
Dormía plegado en una silla
entre el algodón de sus blue jeans;
demasiado caliente para ser tibio
demasiado tibio para ser incitante.
Con los estrógenos aprendiéndose a maquillar
y la testosterona tras el biombo.
Seguro que fue la luz que precede al día, o
tal vez el crepúsculo previo al
ser licántropo;
mimetizando
dosificando
disimulando
haciendo formas con el humo
exhalado.
Las veía pasar
sumisas en su inquietud,
con el deseo pegado
al hueco del lacrimal,
hipnóticas dalias negras tatuadas
entre sus senos.
entre el algodón de sus blue jeans;
demasiado caliente para ser tibio
demasiado tibio para ser incitante.
Con los estrógenos aprendiéndose a maquillar
y la testosterona tras el biombo.
Seguro que fue la luz que precede al día, o
tal vez el crepúsculo previo al
ser licántropo;
mimetizando
dosificando
disimulando
haciendo formas con el humo
exhalado.
Las veía pasar
sumisas en su inquietud,
con el deseo pegado
al hueco del lacrimal,
hipnóticas dalias negras tatuadas
entre sus senos.