Jorge Buckingham
Poeta recién llegado
Es el instinto la tinta que blasfema,
absorto en la máscara de una noche vegetal,
ocupado el ensueño del triunfo desposeído,
la sábana calza y se desviste mustia.
Abre la cortina de tu pecho
e incrústame una piedra en el pulmón,
son lejanos los espejos vespertinos,
tentación de un peregrinaje crepuscular.
Discusión en silente argumento,
el ataque de gruesas herejías,
que mi espada rechaza;
un típico gato alucinado.
Es más intenso el cronómetro salvaje,
el rumor de grillos plañideros
atraviesan feromonas áureas,
la sangre calla,
la supernova eres tú:
tesoros en besos hipnotizados.
absorto en la máscara de una noche vegetal,
ocupado el ensueño del triunfo desposeído,
la sábana calza y se desviste mustia.
Abre la cortina de tu pecho
e incrústame una piedra en el pulmón,
son lejanos los espejos vespertinos,
tentación de un peregrinaje crepuscular.
Discusión en silente argumento,
el ataque de gruesas herejías,
que mi espada rechaza;
un típico gato alucinado.
Es más intenso el cronómetro salvaje,
el rumor de grillos plañideros
atraviesan feromonas áureas,
la sangre calla,
la supernova eres tú:
tesoros en besos hipnotizados.
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