Javier Lorenzo
Poeta recién llegado
El policía se para con su uniforme calamar,
desastre de sastres, conspiración contra el buen gusto,
el policía gruñe tres palabras
y me ordena continuar caminando.
Pero no quiero.
Faltan 3 kilómetros para encontrarte,
tres kilómetros para tu sonrisa de morza,
tus soñadores ojos de estiercol,
tus manos de caricias que ensucian,
no quiero caminar Sargento,
no quiero llegar a ella,
que es inmunda,
que me ama perdidamente,
ballena sin románticos mares
digna de un pesquero japonés,
estúpida mujer y sus poemas
de Amado Nervo, nervios amados
en sus ojos que ya no ven
aunque no cesan de mirar.
Tres kilómetros para los litros de saliva
desplegados en el obligatorio beso,
te amo Javier, te amo para siempre,
ojalá que su eternidad sea tan efímera
como la prepotencia ignorante
de todo policía,
de este policía que me grita
¡Camine!
desastre de sastres, conspiración contra el buen gusto,
el policía gruñe tres palabras
y me ordena continuar caminando.
Pero no quiero.
Faltan 3 kilómetros para encontrarte,
tres kilómetros para tu sonrisa de morza,
tus soñadores ojos de estiercol,
tus manos de caricias que ensucian,
no quiero caminar Sargento,
no quiero llegar a ella,
que es inmunda,
que me ama perdidamente,
ballena sin románticos mares
digna de un pesquero japonés,
estúpida mujer y sus poemas
de Amado Nervo, nervios amados
en sus ojos que ya no ven
aunque no cesan de mirar.
Tres kilómetros para los litros de saliva
desplegados en el obligatorio beso,
te amo Javier, te amo para siempre,
ojalá que su eternidad sea tan efímera
como la prepotencia ignorante
de todo policía,
de este policía que me grita
¡Camine!