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El planeta injusticia... primera parte....realidad

agricultor

Poeta recién llegado
Era un pequeño planeta
se llamaba Injusticia,
bañado por dos grandes ríos
el Miseria y el Avaricia
desembocaban en un mar fértil
al que llamaban Codicia
pasaban los ríos vergeles
que mirarlos, era una delicia

En el río Miseria había
miles de animales hermosos,
trinos, clorido, alegría;
la temperatura estable,
no era caliente ni fría
habitaban seres humanos
y de ellos se decía
que para ser de esa raza
que masacrando existía
vivían ya, hacía mucho tiempo
en respeto y sintonía
cuidando la vida en el río
y cuanto en su entorno crecía.

El río Abaricia era helado
en su agua turbia y fría
apenas vivía el pescado
a su paso mal olía
se vieron en él un día
seres de temperamento malvado
envidiosos de el de al lado
y el odio en ellos ardía.

Era el mar Codicia...majestuoso
manantial de oxigeno y riqueza,
mar inmenso y de una pieza
con su oleaje espumoso,
su fondo colorido y hermoso
y su sal que le adereza.

El río Miseria era rico
con grandes selvas y pantanos,
con sus campos de arrozales,
trigos, cebadas y maizales
trabajados con las manos,
de seres morenos y alanos
sencillos y naturales,
con ritos y danzas ancestrales;
con respeto en lo que hacían
y hacia el mundo que conocían
cuidando los bosques y animales
sabían de plantas medicinales
y en su equilibrio influían.
Vivian en poblados sencillos
con plazas y espacios abiertos
vestían casi descubiertos
portaban collares y anillos
su ruido eran los pajarillos,
que en los tejados y setos
vivían con lirones caretos
con lagartijas y grillos.
Felices eran los chavales;
jugaban en la tierra salvaje
corrían y saltaban con coraje
a juegos elementales,
imitaban a animales,
o el mimetismo en el ramaje
sin complejos, sin ropaje
y sin tabúes sexuales.

El río Avaricia era mugriento
un día fue hermoso de verdad
pero había humanos de tal maldad
que a lo hermoso iban sin tiento,
y poco a poco llego el momento
en que la hermosura fue fealdad.
Talaron lo árboles milenarios
acabaron con lobos y osos
según ellos animales maliciosos
en su lugar enjaularon canarios
y para su odio crearon santuarios
con Virgenes y Cristos silenciosos,
a los que contaban pecados horrorosos
atribuyendo a sus huesos y sudarios
milagros estrafalarios
y a sus santos---ricos y pomposos.
Vivian con tal despilfarro
que fueron cayendo al abismo
y con sus ansias de consumismo
iban vaciando tarro a tarro
hasta que se quedo limpio el carro
y envenenao al tiempo mismo.
Sus árboles se murieron
carcomiendo su madera
y su cabaña ganadera
con los piensos que la dieron
locas y enfermas se pusieron;
En una loca carrera
de cocktail, quimicos y salmuera
tierras y ríos corrompieron.
Vivían en torres en lo alto
y aunque tuvieron pueblos bellos,
gentes blancas de rubios cabellos;
ahora vivían en pleno asalto
entre ruidos, humos y asfalto
y sin hablarse entre ellos.

Llegaron estos seres blancos
un día al rio Miseria
navegando con pericia,
fueron por el mar Codicia
llegando por varios flancos
y empezó su horrible picia
movidos por su avaricia,
expoliando sin ser mancos.
Llegó a una tierra limpia y pura
demonio tan horrible y fíero
que ni en la imaginación existia
de filosofo o de arriero;
llegó a este mundo tan florido
con sus gentes alegres y desnudas
entró, así como al descuido
y se fue abriendo hueco en el nido
con su teatro y su cara dura;
empezó a cavar una sepultura
por sus ansias de poder movido,
se paso por Dios, el mal nacido
imponiendo pronto su dictadura,
desmoronando su cultura
y cambio por su Dios bendecido
los ídolos antiguos y corrompidos
con cabezas de halcón
o cuernos de toro
con cuerpo de león
o colores de loro
hechos con paciencia y tesón
de metales o de arbusto
robando los que eran de oro
y quemando en nombre de un Dios justo
los de madera y pastón.

Que hermoso fue el mar Codicia
que aunque salvaje y fiero
era como un cuento de Alicia
a la vez mágico y severo,
alegria y miedo de marinero
de su familia angustia y penas
pues había oleajes, había ballenas
en ese inmenso salero.
Pero hubo matanzas de cetáceos
y el efecto invernadero
volvió a los corales grisáceos
del mar hicieron matadero,
esquilmando los caladeros,
exterminando las especies,
quedando los fondos lacios
y aun así no eran reacios
a seguir matando peces.
Y de los peces que pescaban
solo unos pocos aprovechaban
creando al mar gran agresión
que unido a la contaminación
hasta las algas se asfixiaban
y las sirenas gritaban
en vez de cantar su canción
pues tenían mercurio en el corazón
y químicas que las irritaban.
Este mar le esquilmaron
este mar le contaminaron
los hombres del río Avaricia,
mientras de hambrunas enterraron
o de olas de calor y asfíxia
a la gente del río Miseria
gente alegre que volvieron seria
al llenar su mundo de malicia.

Había en el río Miseria; tantas cosas,
aparte de selvas y lagos,
templos con piedras preciosas,
riquezas inmensas, hermosas
haciendo los blancos estragos,
robando y escondiendo como magos;
llevándose hasta las losas,
llenando de muertos las fosas.
Y cuando acabaron con todo
dejándolos aun sin clavos
su avaricia buscó otro modo
de sacar aun mas benefício
y encadenaron e hicieron esclavos
a esos seres sin ofício,
mirándolos como a animales,
como a primates sin rabo
que aunque hacían joyas magistrales,
admiradas en las clases principales
animales eran al fin y al cabo
tratandoles como a tales,
a los que contagiaron sus males
y sus pecados capitales
cristianizándoles con amago
que para eso, si eran normales;
pero para servir y cavar vegetales
no eran seres espirituales,
y les dieron como forma de pago
trabajos y palizas brutales
negándoles hasta un trago.

Ahora en el río Miseria
ya han talado las selvas y montes
como en una trágica comedia
la raza que mato a los bisontes
van como si fuera una feria
a ver leones y rinocerontes;
animales casi extinguidos
igual que simios y macacos
que a cuatro patas o erguidos
están tristes, compungidos
con miedo ante tanto atraco.
Sin maleza para estar escondidos
ven que su mundo virginal
se ha llenado de safaris y de ruidos
intuyendo por los olores y sonidos
que se acerca su final.
Y aunque sus gentes son esclavos del hambre,
al río Avaricia le es lo mismo
teniéndoles al borde del abismo
y aun viéndolos sombra de fiambre,
oxidaos y flacos como alambre,
sometidos en aras de su consumismo,
de su desbocao materialismo,
ni les importa su miseria, ni su sangre,
aun los ven hijos del canibalismo
explotandolos;
como a abejas en enjambre.

Ni que mueran de mil plagas,
ni que coman diez personas
con lo que tu solo tragas:
mundo el Avaricia de pijos
fuertes, no como ellos canijos,
que sea cual sea su saga
compra marcas, compra y paga
ropa, sonido, botijos,
lo que el vecino tiene o el otro dijo
en su sociedad tan boyante y maga,
que se infla a reventar
y en el río Miseria caga,
al que mantienen con arroz y mijo
y catorce horas a piñon fijo
y que no se revuelvan
o se queden a la zaga,
que con misiles les amagan;
misiles que nadie bendijo
guardaos a buen recaudo, en buen cobijo,
un arsenal que a mucha gente halaga
estando segura, tras el facil acertijo
¿quien podra mas... el misil.. o.. la daga?

Fin
 
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