Mary Mura
Poeta veterano en el portal
El picaflor
En una mañana tibia
vi a un pequeño picaflor,
que con sus alas inquietas
se dirigió hasta una flor.
Esta era una rosa roja
y de ella se prendó,
pero al querer acerarse
la rosa grande se abrió.
Y con su espina filosa
al picaflor le clavó,
este cayose al piso
y su patita quebró.
Hasta que llegó una alondra
que muy pronto lo ayudó,
llorisqueaba el pajarillo
porque su amor se alejó.
Y la alondra le explicó:
tu debes buscar amor
en el reino de los pájaros,
la rosa no puede ser
porque es muy presumida
ella no te pertenece
y te ha clavado una espina.
Nunca busques el amor en lugar equivocado, pues tu vivirás sufriendo, sin risa y decepcionado
En una mañana tibia
vi a un pequeño picaflor,
que con sus alas inquietas
se dirigió hasta una flor.
Esta era una rosa roja
y de ella se prendó,
pero al querer acerarse
la rosa grande se abrió.
Y con su espina filosa
al picaflor le clavó,
este cayose al piso
y su patita quebró.
Hasta que llegó una alondra
que muy pronto lo ayudó,
llorisqueaba el pajarillo
porque su amor se alejó.
Y la alondra le explicó:
tu debes buscar amor
en el reino de los pájaros,
la rosa no puede ser
porque es muy presumida
ella no te pertenece
y te ha clavado una espina.
Nunca busques el amor en lugar equivocado, pues tu vivirás sufriendo, sin risa y decepcionado