GerardoGomez
Poeta recién llegado
Caminando voy por el sendero oscuro,
el plenilunio dibuja mi sombra,
cargando en la espalda mi infortunio,
y las espinas me tienden una alfombra.
La rosa que te regalé ya está marchita,
pero tus manos todavía conservan el aroma,
y ahora que tus pálidas manos ya han muerto,
tú y la rosa permanecerán por siempre en las sombras.
Ahora que te llevo a tu tumba,
dejaré abiertas las puertas de tu alma,
para que salga allí contigo,
el pétalo de la rosa negra.
No sé si la muerte fue suficiente para ti,
para estar conmigo siempre a mi lado,
es que el día en que te di la rosa negra,
fue como darte mi corazón desesperado.
Sigamos pues este camino oscuro,
éste camino doloroso y triste,
las sílfides no se darán cuenta que te fuiste,
y el pétalo en tu corazón estará seguro.
el plenilunio dibuja mi sombra,
cargando en la espalda mi infortunio,
y las espinas me tienden una alfombra.
La rosa que te regalé ya está marchita,
pero tus manos todavía conservan el aroma,
y ahora que tus pálidas manos ya han muerto,
tú y la rosa permanecerán por siempre en las sombras.
Ahora que te llevo a tu tumba,
dejaré abiertas las puertas de tu alma,
para que salga allí contigo,
el pétalo de la rosa negra.
No sé si la muerte fue suficiente para ti,
para estar conmigo siempre a mi lado,
es que el día en que te di la rosa negra,
fue como darte mi corazón desesperado.
Sigamos pues este camino oscuro,
éste camino doloroso y triste,
las sílfides no se darán cuenta que te fuiste,
y el pétalo en tu corazón estará seguro.