Cerca del cielo,
en lo alto del monte,
vivía una brujita
a la que le gustaba cantar
Un pastor
subió un día
a la punta del monte,
tropezó
y una pierna se rompió.
La bruja
que sabía algo de huesos,
se acercó al pastor
y le preguntó:
¿qué te ha pasado?.
Metí la pierna en un hoyo
y creo que está rota.
La brujita
cogió dos varas
y unas telas viejas
y despacio
vendó la pierna al pastor.
Enseguida
le dejó de doler.
La bruja cuidó de él
y del rebaño.
A los quince días
le hizo unos cayados
en forma de muletas
y le dijo:
Poco a poco
puedes bajar al pueblo.
Pasado el tiempo,
en un soleado domingo,
el pastor,
en agradecimiento,
le subió a la brujita
quesos y leche
y una linda ovejita.
en lo alto del monte,
vivía una brujita
a la que le gustaba cantar
Un pastor
subió un día
a la punta del monte,
tropezó
y una pierna se rompió.
La bruja
que sabía algo de huesos,
se acercó al pastor
y le preguntó:
¿qué te ha pasado?.
Metí la pierna en un hoyo
y creo que está rota.
La brujita
cogió dos varas
y unas telas viejas
y despacio
vendó la pierna al pastor.
Enseguida
le dejó de doler.
La bruja cuidó de él
y del rebaño.
A los quince días
le hizo unos cayados
en forma de muletas
y le dijo:
Poco a poco
puedes bajar al pueblo.
Pasado el tiempo,
en un soleado domingo,
el pastor,
en agradecimiento,
le subió a la brujita
quesos y leche
y una linda ovejita.