Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El paso azulado de la esquina
Volviendo sobre el paso del caer
tropecé con la roca más altiva,
y yo vi que la muerte era llover
en montaña rocosa, pero viva.
Me detuve un instante, por morder,
para ver en la tregua una salida;
nunca supe, ni pude resolver,
el misterio animado de la vida.
Sentí del universo el sin porqué,
y en el paso azulado de la esquina,
unos hombres dijeron que la fe
es canto de los niños con su orina.
En ese paso nunca yo caeré
y retendré del niño más valiente,
que se fue sin decir su quehacer
cuando el hijo ocasión es ser del vientre.
Volviendo sobre el paso del caer
tropecé con la roca más altiva,
y yo vi que la muerte era llover
en montaña rocosa, pero viva.
Me detuve un instante, por morder,
para ver en la tregua una salida;
nunca supe, ni pude resolver,
el misterio animado de la vida.
Sentí del universo el sin porqué,
y en el paso azulado de la esquina,
unos hombres dijeron que la fe
es canto de los niños con su orina.
En ese paso nunca yo caeré
y retendré del niño más valiente,
que se fue sin decir su quehacer
cuando el hijo ocasión es ser del vientre.