AgioNIMO
NEMO
-Anoche me vino a ver mi pajarito.
¿Será ya la quinta vez que lo escucho?
aquella epístola me deja mudo.
Abro el pan hecho de sus manos.
Sorbo de café acompañado con su mate.
-¿Si? ¿Y mandó saludos?
-Golpeó dos veces, rato que no venía.
Y fuimos al funeral a despedirnos del Tío “Moncho”
La primera visita, vino por su hermana,
y su segunda junto con sueños de carne,
nunca lo escucho, por muy que sea tarde,
es la pieza de al lado, mi misma ventana.
Que brujo aquel pájaro... ¿aquí está tu rama?
crespúsculo lúdico cuando estoy en cama,
avisas la muerte, sin fecha y parada,
la sal de infortunio que viene emplumada.
¿Será ya la quinta vez que lo escucho?
aquella epístola me deja mudo.
Abro el pan hecho de sus manos.
Sorbo de café acompañado con su mate.
-¿Si? ¿Y mandó saludos?
-Golpeó dos veces, rato que no venía.
Y fuimos al funeral a despedirnos del Tío “Moncho”
La primera visita, vino por su hermana,
y su segunda junto con sueños de carne,
nunca lo escucho, por muy que sea tarde,
es la pieza de al lado, mi misma ventana.
Que brujo aquel pájaro... ¿aquí está tu rama?
crespúsculo lúdico cuando estoy en cama,
avisas la muerte, sin fecha y parada,
la sal de infortunio que viene emplumada.
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