(A Eladi)
La noche se aproxima para que marche el día,
cuando el sol ya transpone por el lejano otero,
se apaga con los trinos la luz de la alegría
al llegar la luz del sol al fin de su sendero.
Se tiñe de colores en el ocaso el cielo
que, con los bellos trinos de pájaros cantores,
se van difuminando lo mismo que su vuelo,
con la misma suavidad que los frescos olores
Antes de que aparezca el negro azul nocturno
y tiliten los luceros en la noche estrellada
e inicie la lechuza su canto taciturno.
De efímera belleza, el instante grandioso
del bello resplandor de luz anaranjada
se muestra ante mis ojos tan vivo y misterioso.
José Lara Ruiz
La noche se aproxima para que marche el día,
cuando el sol ya transpone por el lejano otero,
se apaga con los trinos la luz de la alegría
al llegar la luz del sol al fin de su sendero.
Se tiñe de colores en el ocaso el cielo
que, con los bellos trinos de pájaros cantores,
se van difuminando lo mismo que su vuelo,
con la misma suavidad que los frescos olores
Antes de que aparezca el negro azul nocturno
y tiliten los luceros en la noche estrellada
e inicie la lechuza su canto taciturno.
De efímera belleza, el instante grandioso
del bello resplandor de luz anaranjada
se muestra ante mis ojos tan vivo y misterioso.
José Lara Ruiz