José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
El nido de una generación,
el hambre de las bestias,
que surge en cautiverio,
esperpento de un experimento.
Es un asunto científico.
Mi generación es el Frankenstein
de un laboratorio más sofisticado.
El proyecto Frankenstein moderno
tiene más inversores que la NASA.
Obsesivos traman la vida del monstruo,
gozan de la máquina del terror
y del odio en potencia.
Yo leo
Y los clavos se desprenden de las verdades.
Leo dejando ingresar todo tipo de escoria,
dreno las astillas infames de luz sangrante.
Walsh ayuda a espaciar el poder anónimo.
Empuño el verbo, la desgastada voz, el verso roto.
Si atino en los disparos formo un prado
para que retoce la palabra lujuria en el canto,
abro la garganta para nombrar o bautizar
la mañana fuera de lo autorizado.
La mañana que quiebra los espejos
ingresa quebrada por los poros de la censura.
©JLGalarza
el hambre de las bestias,
que surge en cautiverio,
esperpento de un experimento.
Es un asunto científico.
Mi generación es el Frankenstein
de un laboratorio más sofisticado.
El proyecto Frankenstein moderno
tiene más inversores que la NASA.
Obsesivos traman la vida del monstruo,
gozan de la máquina del terror
y del odio en potencia.
Yo leo
Y los clavos se desprenden de las verdades.
Leo dejando ingresar todo tipo de escoria,
dreno las astillas infames de luz sangrante.
Walsh ayuda a espaciar el poder anónimo.
Empuño el verbo, la desgastada voz, el verso roto.
Si atino en los disparos formo un prado
para que retoce la palabra lujuria en el canto,
abro la garganta para nombrar o bautizar
la mañana fuera de lo autorizado.
La mañana que quiebra los espejos
ingresa quebrada por los poros de la censura.
©JLGalarza
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