mayo
Poeta recién llegado
Anillos invisibles giran en mi cabeza
Como tornados de paz natural
Tan obscuros y atrapados en los ojos del tigre
Que acecha en los portales de espectrales palabras
A las que cantan la melodía verde de ángeles plateados
¡Oh portal de la mudez hago volar mis palabras
Lanzando una moneda blanca
a la que colgar sobre el rostro vacio
Que suplica en santa paz!
Árbol cristalino que del cielo has de despertar
Tan esquivo a la luna blanca
Que desde la infancia te entregas a volar
Mientras que el sonido sordo de lámparas
Miran con ansias de devorar las campanadas
De hielo gritando al salto del león de humo.
Vidrios rotos de arroz arman la casa de los gigantes
De hormiga blanca que sujetan con soles
sobre los ojos latentes de Plutón
¡Oh libertad de sabueso en selo!
Ojos negros de ardiente manantial de diamante
Canción de seda sobre la cuna
donde los Cangrejos de plata besan
Tu ropa de agua violeta que los ángeles
De cenizas se arrodillan a beber
Nada se compara a esa delicia
De triangulares alambres de cabellos
Que ilustran la cara de Cristo
a la que el Ada duende habita en el árbol de manzana
y abre una rosa de fuego
Formando un puente vegetal
Donde la luna llora estrellas de maderas
Armando botes que navegan en lágrimas
Del águila que sonríe sin mendigar la oscuridad del pan nacido
que de un beso de brea me ha atado a mis deseos de volar.
Como tornados de paz natural
Tan obscuros y atrapados en los ojos del tigre
Que acecha en los portales de espectrales palabras
A las que cantan la melodía verde de ángeles plateados
¡Oh portal de la mudez hago volar mis palabras
Lanzando una moneda blanca
a la que colgar sobre el rostro vacio
Que suplica en santa paz!
Árbol cristalino que del cielo has de despertar
Tan esquivo a la luna blanca
Que desde la infancia te entregas a volar
Mientras que el sonido sordo de lámparas
Miran con ansias de devorar las campanadas
De hielo gritando al salto del león de humo.
Vidrios rotos de arroz arman la casa de los gigantes
De hormiga blanca que sujetan con soles
sobre los ojos latentes de Plutón
¡Oh libertad de sabueso en selo!
Ojos negros de ardiente manantial de diamante
Canción de seda sobre la cuna
donde los Cangrejos de plata besan
Tu ropa de agua violeta que los ángeles
De cenizas se arrodillan a beber
Nada se compara a esa delicia
De triangulares alambres de cabellos
Que ilustran la cara de Cristo
a la que el Ada duende habita en el árbol de manzana
y abre una rosa de fuego
Formando un puente vegetal
Donde la luna llora estrellas de maderas
Armando botes que navegan en lágrimas
Del águila que sonríe sin mendigar la oscuridad del pan nacido
que de un beso de brea me ha atado a mis deseos de volar.
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