Kein Schatten
Poeta recién llegado
Ella pinta sus uñas de color de rojo
Él la observa con lujuria en sus ojos
Ella, castigada, asustada, sin esperanza
Él dominante, tenaz e imponente
Ella una mujer tan bella, tan delicada al tacto
Él un hombre fuerte, enfermo, con deseos tan taimados
Él la toma, la invita a cubrirse entre las sombras
Ella se niega, teme alejarse de la luz, su única protectora
Ven aquí, no voy a hacerte daño...
Te dejaré tranquila, sin remordimientos... Cuando contigo haya jugado
Él toma su cuerpo virginal, la desnuda en su sótano
Amarrada, abusada, con cadenas en sus brazos
¿No te gusta? ¿No quisieras que te hiciera más daño?
Él la toma, la golpea, le hace lo que quiere, es su nuevo amo
Sus gritos se ahogan con cada punzada
Con la punzada de la aguja que se infiltra en su cuerpo mancillado
Las lagrimas que corren por su rostro alientan a su insaciable depredador
La sangre que corre, el sudor que salta por todos lados en su insaciable roce
Sígueme, no te voy a hacer daño
Te dejaré tranquila, sin remordimientos... cuando contigo haya jugado
Eres mi presa, mi indefenso y débil venado
Para él es tan fácil abusar de una mujer que nunca ha hecho nada malo
Él la observa con lujuria en sus ojos
Ella, castigada, asustada, sin esperanza
Él dominante, tenaz e imponente
Ella una mujer tan bella, tan delicada al tacto
Él un hombre fuerte, enfermo, con deseos tan taimados
Él la toma, la invita a cubrirse entre las sombras
Ella se niega, teme alejarse de la luz, su única protectora
Ven aquí, no voy a hacerte daño...
Te dejaré tranquila, sin remordimientos... Cuando contigo haya jugado
Él toma su cuerpo virginal, la desnuda en su sótano
Amarrada, abusada, con cadenas en sus brazos
¿No te gusta? ¿No quisieras que te hiciera más daño?
Él la toma, la golpea, le hace lo que quiere, es su nuevo amo
Sus gritos se ahogan con cada punzada
Con la punzada de la aguja que se infiltra en su cuerpo mancillado
Las lagrimas que corren por su rostro alientan a su insaciable depredador
La sangre que corre, el sudor que salta por todos lados en su insaciable roce
Sígueme, no te voy a hacer daño
Te dejaré tranquila, sin remordimientos... cuando contigo haya jugado
Eres mi presa, mi indefenso y débil venado
Para él es tan fácil abusar de una mujer que nunca ha hecho nada malo