Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El medio ayer
Decía Borges que los tiempos
de la historia son lugares
que en esferas y volúmenes
a todos da por asomarse.
Y pregunto a los ayeres
cuál altar del sacrificio
es más altar que el buen oficio
de acabar con sus deberes.
Como el hombre tiene nombre
y la cosa es sí misma,
el lugar no nos asombre
si en la tumba no hay consigna.
El ayer nos abandona
pero vuelve en el requiso
de citar que no perdona
al futuro compromiso.
Hoy por hoy mucho mañana
por la tarde no se rice
lo que el sol de viva gana
con las horas nos condice.
Ahora estoy despreocupado
con misterio y lejanía,
busco al ser que nunca ha estado
pero siempre está en el día.
Cuanta noche vino a oscuras
con su paso de gigante,
divisó de una en una
a las ánimas que puras,
del ayer más elegante
guardan soles con su luna.
Qué fortuna está en la vida
que se da y no ve a quien,
nada es más aunque se mida
si en papel es medio ayer;
la otra parte desoída
aún está por resolver.
Decía Borges que los tiempos
de la historia son lugares
que en esferas y volúmenes
a todos da por asomarse.
Y pregunto a los ayeres
cuál altar del sacrificio
es más altar que el buen oficio
de acabar con sus deberes.
Como el hombre tiene nombre
y la cosa es sí misma,
el lugar no nos asombre
si en la tumba no hay consigna.
El ayer nos abandona
pero vuelve en el requiso
de citar que no perdona
al futuro compromiso.
Hoy por hoy mucho mañana
por la tarde no se rice
lo que el sol de viva gana
con las horas nos condice.
Ahora estoy despreocupado
con misterio y lejanía,
busco al ser que nunca ha estado
pero siempre está en el día.
Cuanta noche vino a oscuras
con su paso de gigante,
divisó de una en una
a las ánimas que puras,
del ayer más elegante
guardan soles con su luna.
Qué fortuna está en la vida
que se da y no ve a quien,
nada es más aunque se mida
si en papel es medio ayer;
la otra parte desoída
aún está por resolver.