El lugar de las mentes perdidas.
Al lugar de las mentes perdidas
Fuí cuando ya no era dueño de mi mente
Y yo corría peligro.
Allí mora la tristeza más grande,
El delirio supremo de personas para las que ya no hay vuelta atrás.
Medicado estaba hasta las orejas,
Un zombi parecía en mis paseos por el pasillo maldito
Que siempre acababa en un callejón sin salida.
Mi compañero de habitación,
Desgraciadamente,
Se meaba encima,
Y tuve que soportar
El olor a orina durante muchos días.
Todo el día me hablaba
De que le tenían retenidas sus pertenencias,
Cosa que nos pasaba a todos,
Pero para el era una obsesión.
Siempre me estaba pidiendo dinero para el café que tomábamos
Los que bajábamos al jardín supervisados por varias enfermeras.
Incluso le pedía dinero a mi madre,
Y he de decir que ella bastantes cafés le pagó.
Allí vi muecas terribles,
Sillas y mesas por los aires,
Personas encerradas en la habitación de las camas con correas para manos y pies,
Gritando como jamás había oído gritar a nadie.
Personas que no hablaban con nadie,
Una mujer en profunda depresión,
Un chico que se creía Jesucristo e iba por toda la planta bautizando a quien se dejaba con agua mineral.
Una chica que se escondía siempre detrás de una maceta,
Quien sabe lo que le pasaba por la cabeza.
Por mi parte,
Cuando me estabilicé con la nueva medicación
Y volví a dormir de manera normal,
Me dieron el alta y me fuí.
Atrás dejé mi segundo ingreso,
Realmente más duro que el primero,
Casi un mes de estancia en el lugar,
Para mi,
Más triste que puede haber.
Desde entonces me cuido mucho
Y una vida muy ordenada llevo.
Sé que me estoy perdiendo muchas cosas para lo joven que soy.
El mundo de la noche ya no existe para mi.
Pero luego reflexiono
Y me doy cuenta de que no me importa,
De que tengo mucha suerte de tener la vida que tengo,
Cosa que jamás tendrán aquella personas para las que ya no hay vuelta atrás.
Y entonces veo claramente,
Que esta vida llevo con gozo
Con tal de no volver al lugar de las mentes perdidas.
Psycho
Al lugar de las mentes perdidas
Fuí cuando ya no era dueño de mi mente
Y yo corría peligro.
Allí mora la tristeza más grande,
El delirio supremo de personas para las que ya no hay vuelta atrás.
Medicado estaba hasta las orejas,
Un zombi parecía en mis paseos por el pasillo maldito
Que siempre acababa en un callejón sin salida.
Mi compañero de habitación,
Desgraciadamente,
Se meaba encima,
Y tuve que soportar
El olor a orina durante muchos días.
Todo el día me hablaba
De que le tenían retenidas sus pertenencias,
Cosa que nos pasaba a todos,
Pero para el era una obsesión.
Siempre me estaba pidiendo dinero para el café que tomábamos
Los que bajábamos al jardín supervisados por varias enfermeras.
Incluso le pedía dinero a mi madre,
Y he de decir que ella bastantes cafés le pagó.
Allí vi muecas terribles,
Sillas y mesas por los aires,
Personas encerradas en la habitación de las camas con correas para manos y pies,
Gritando como jamás había oído gritar a nadie.
Personas que no hablaban con nadie,
Una mujer en profunda depresión,
Un chico que se creía Jesucristo e iba por toda la planta bautizando a quien se dejaba con agua mineral.
Una chica que se escondía siempre detrás de una maceta,
Quien sabe lo que le pasaba por la cabeza.
Por mi parte,
Cuando me estabilicé con la nueva medicación
Y volví a dormir de manera normal,
Me dieron el alta y me fuí.
Atrás dejé mi segundo ingreso,
Realmente más duro que el primero,
Casi un mes de estancia en el lugar,
Para mi,
Más triste que puede haber.
Desde entonces me cuido mucho
Y una vida muy ordenada llevo.
Sé que me estoy perdiendo muchas cosas para lo joven que soy.
El mundo de la noche ya no existe para mi.
Pero luego reflexiono
Y me doy cuenta de que no me importa,
De que tengo mucha suerte de tener la vida que tengo,
Cosa que jamás tendrán aquella personas para las que ya no hay vuelta atrás.
Y entonces veo claramente,
Que esta vida llevo con gozo
Con tal de no volver al lugar de las mentes perdidas.
Psycho