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El llamado de mi Cielo

danie

solo un pensamiento...
Como un cálido roce de Enero,
hurgando en los vestigios del postrero cuerpo,
acechando mi corazón trémulo,
mi rostro de lágrimas y mustias influencias,
de vagidos colmados de recuerdos.

En una noctívaga respiración de las sombras,
en una esquina oscura de mi alcoba,
sobre el dintel de la puerta,
se oye el graznido del viento…
Yo creo que es el viento
pero tal vez sea tu extraña presencia,
ente alado de mi universo…
Celeste Cielo que partiste antes de tiempo.

En un hálito efímero del tiempo,
la confusión se disipa ante la luz
y se apoya tu mano difunta sobre mi pecho.
El tosco reflejo de la muerte natural
aparece sobre mi lecho frío y tieso.
 
Vaya amigo, excelente poema que nos regalas!!
Versos llenos de misticismo y de noches nocturnas
llenas de nostalgias y tristeza por ese ser!!
Un gran gusto disfrutar de tu obra!! Estrellas y saludos!!
Nos seguimos leyendo!
 
Como un cálido roce de Enero,
hurgando en los vestigios del postrero cuerpo,
acechando mi corazón trémulo,
mi rostro de lágrimas y mustias influencias,
de vagidos colmados de recuerdos.

En una noctívaga respiración de las sombras,
en una esquina oscura de mi alcoba,
sobre el dintel de la puerta,
se oye el graznido del viento…
Yo creo que es el viento
pero tal vez sea tu extraña presencia,
ente alado de mi universo…
Celeste Cielo que partiste antes de tiempo.

En un hálito efímero del tiempo,
la confusión se disipa ante la luz
y se apoya tu mano difunta sobre mi pecho.
El tosco reflejo de la muerte natural
aparece sobre mi lecho frío y tieso.


de verdad que es gótico este poema, pero el arte de escribir versos se ve por todas partes, se aprende, gracias por compartir

saludos cordiales
 
Como un cálido roce de Enero,
hurgando en los vestigios del postrero cuerpo,
acechando mi corazón trémulo,
mi rostro de lágrimas y mustias influencias,
de vagidos colmados de recuerdos.

En una noctívaga respiración de las sombras,
en una esquina oscura de mi alcoba,
sobre el dintel de la puerta,
se oye el graznido del viento…
Yo creo que es el viento
pero tal vez sea tu extraña presencia,
ente alado de mi universo…
Celeste Cielo que partiste antes de tiempo.

En un hálito efímero del tiempo,
la confusión se disipa ante la luz
y se apoya tu mano difunta sobre mi pecho.
El tosco reflejo de la muerte natural
aparece sobre mi lecho frío y tieso.

Ayyy Danie, cuantos trocitos de cielo surcan el infinito acercándonos su suavidad en momentos de irrealidad soñada... todo permanece en ese recóndito lugar del que hemos partido para en algún momento retornar. Ayyy me sumerjo en tus letras y acaricio la suavidad. Besazos con adiración y cariño, estrellas a porrillo y repu merecida, al carajo la maquinilla jejeje..
 
Gracias por compartirlo. Su poesía siempre me ínsita a divagar. Quien no ha experimentado esa sensación de la visita nocturna, esa, que no se logra explicar, pero es constante, en muchos aposentos. En uno de esos, ir y venir que experimentamos, creí tener todas las respuestas, -la idiotez envalentonada de la juventud-, mi ignorancia era tan grande, como mi propia arrogancia, hasta que una noche, experimente esa presencia difícil de explicar, que puso su mano, literalmente la experiencia, puso su mano sobre mi pecho… Aunque no tengo alas, la rapidez en que me levante y busque refugio, me dio esa sensación de poder volar… He visto la muerte de cerca más de una vez, y no lo digo, por decirlo, a los 18, años, tendido en una cama de hospital, en un estado de coma, logre captar la imagen de un cura, practicándome; El sacramento de la unción de los enfermos o el rito de paso, durante la guerra, la muerte como decía mi hermano, la llevábamos en la espalda, las imágenes más dolientes, entre todas las dolientes, que llevo, es la de una niña entre siete y nueve años, que un mortero de 75mm, le quito la vida, aunque todos nacimos para morir, al pasar de los años, perdemos esa arrogancia y ganamos conocimientos dispersos de la vida, entonces, muchos nos apegamos a ella, incluso en circunstancias que no es correcto llamarle estar vivió. Pero, para mí, la muerte, es y debe de ser, una experiencia de intimidad, ya que aunque trasciende dicho encuentro, los únicos que pueden hablar de ella, son los que están vivos y han platicado con ella, (una forma coloquial de hablar de nosotros) y no sabemos mas allá, de lo que se espera al cerrar los ojos, para siempre, aunque valga la explicación, están los que se someten a las interpretaciones de la religión, por ese mismo miedo, por esa sensación de no saberlo todo. Yo, me resisto a someterme, si Dios, existe, ¿para qué me da el albedrio, con limitaciones? Si un hijo, trasgrede, como padre, ¿sos capaz, de desearle la muerte? No lo creo, y como dijo el gran Cantinflas, Mario Moreno; ¡Allí, está el detalle! Creo, que la religión, es una excusa, para razonar ante la imposibilidad de creer, que no todo lo que hace Dios, es perfecto. Aunque yo pienso, que, el mal y el bien, habita en él y en nosotros, y, somos nosotros, los que decidimos como actuar, aunque ínsito, que como humano, ante tantas calamidades, que la vida nos depara, tendremos la oportunidad de mostrar, de actuar de las dos formas, y debe de ser aceptado el conjunto de todas esas actuaciones, como tal. Esto de la culpa, promovido por la Santa Iglesia y sus dogmas, nos jode la vida, pues, yo sé, que actué durante la guerra, en el lado oscuro de las cosas, pero, esa mi actuación, no destruyo en mí, al humano, al ser capaz de amar y de entregarse por algo que creí justo, en dicho momento, al contrario, emergí, más humano, saboree, el sabor de la sangre, mezclado con la orina y las heces del miedo, y la pólvora quemada que se incrusta en tus pulmones y tus huesos, experimente el miedo, para luego ser atormentado por los sueños que no terminan, donde te das citas con tus muertos, y es verdad, ya no sos vos, dejastes de ser. Sólo el inocente, hablaba de la guerra, como si se tratase de un juego de video, sin muertos merecidos o víctimas inocentes y el sufrimientos, ahora, el mundo, ese mundo hostil, que utilizo el fuego de tu juventud, para corregir los errores de la historia en tu país, te mira como un ser extraño, no entienden tus silencios, las lágrimas sin razón o tu forma de ver la vida sínicamente, porque quisieran que desaparecieras, para no recordarles, que al final, ellos, todos, ustedes y sus hijos, estarán sentados en la misma silla, viendo a la juventud, abanderadas de sueños, que creen ser nuevos; justos y necesarios, cuando en realidad son, reciclados de la historia, y solo el abuelo lo entiende, por lo tal, somos la suma de lo que hemos vivido. Haciendo un balance del vivir, prefiero mi vida, con todos sus desajustes y desbarajustes…

Abrazos
Chepeleón
 
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