James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
Coge del salón en la repisa
en la balda derecha del tablón
el libro de la oración profunda...
I Primer termino respiración...
Cada inspiración late al corazón
campanadas del alma, la brisa de dentro
en la espalda y el soplo que el cielo regala
inspira y exhala … respira la vida...
II Dentro de lo material
en la molécula que forma un todo …
El mar una ola tras otra que rompe la arena...
Cielo cubierto de nubes desierto y de lluvia...
Tierra de bosque sin forma de telarañas de hojas
que hablan de raíz de cada nervio trillado, un manto...
Fuego que calor y quema e ilumina el camino de cenizas
destruye construyendo vapores del silencio.
III Desprende del ego de un ahogado
Una estirpe mejor, un deseo y furor, un rival
a lo cotidiano, un pueblo cercano cercado sin mar
ni calles estudiadas, ni estatuas ni ritos ancestrales,
el bien de los males es el malestar y molestar en el defraudo
tenientes de la sed cultivando el vino y los esclavos del tiempo
encadenan collares cobardes de las tiranías
y la iglesia rezaba de si y se olvidó de otros Dioses...
IV El canto desencadenado de la tensa certidumbre
de la perdida de todo derecho a ser feliz sin que
cueste al menos dos vidas y que cueste decir y no pese insultar
por distinto pensar que son lamentaciones que cada uno
abandone a resbalar el presente y en la cotización de los pensamientos
los actos prohibidos serán reconocidos en idioma criminal...
V La misma oración que es templo e iglesia
La palabra que lava la ropa y hace miserable al desleal
y el bien personal es un bien distinto y al pensar en plural
se puede alcanzar un nosotros...
La paz reside en la ignorancia de los deseos
la guerra al contrario repele el idioma con sangre
y en la tensión de uno y otra...
Cagan las palomas sus férreas estatuas...
Como un dedo, la mano, un puño lejano...
Fin.
Joaquín Merrer.
en la balda derecha del tablón
el libro de la oración profunda...
I Primer termino respiración...
Cada inspiración late al corazón
campanadas del alma, la brisa de dentro
en la espalda y el soplo que el cielo regala
inspira y exhala … respira la vida...
II Dentro de lo material
en la molécula que forma un todo …
El mar una ola tras otra que rompe la arena...
Cielo cubierto de nubes desierto y de lluvia...
Tierra de bosque sin forma de telarañas de hojas
que hablan de raíz de cada nervio trillado, un manto...
Fuego que calor y quema e ilumina el camino de cenizas
destruye construyendo vapores del silencio.
III Desprende del ego de un ahogado
Una estirpe mejor, un deseo y furor, un rival
a lo cotidiano, un pueblo cercano cercado sin mar
ni calles estudiadas, ni estatuas ni ritos ancestrales,
el bien de los males es el malestar y molestar en el defraudo
tenientes de la sed cultivando el vino y los esclavos del tiempo
encadenan collares cobardes de las tiranías
y la iglesia rezaba de si y se olvidó de otros Dioses...
IV El canto desencadenado de la tensa certidumbre
de la perdida de todo derecho a ser feliz sin que
cueste al menos dos vidas y que cueste decir y no pese insultar
por distinto pensar que son lamentaciones que cada uno
abandone a resbalar el presente y en la cotización de los pensamientos
los actos prohibidos serán reconocidos en idioma criminal...
V La misma oración que es templo e iglesia
La palabra que lava la ropa y hace miserable al desleal
y el bien personal es un bien distinto y al pensar en plural
se puede alcanzar un nosotros...
La paz reside en la ignorancia de los deseos
la guerra al contrario repele el idioma con sangre
y en la tensión de uno y otra...
Cagan las palomas sus férreas estatuas...
Como un dedo, la mano, un puño lejano...
Fin.
Joaquín Merrer.
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