[center:97c6dce615]En un recoveco atolondrado,
las genistas y las rosas crecen.
De amarillo y rojo tiñen la tierra,
de verde y aromas la adormecen.
Se expanden grandes por el suelo,
y de alegría lo acontecen.
Son tan grandes, tan repletas,
que a ruiseñores enloquecen.
Pero llegan gladiolos blancos,
que a cualquiera hechizan.
Y se quieren instalar,
sin miedo a las genistas.
Pero por ser tantos, los echaron,
las rosas rojas de espinas.
Y al tiempo, largo y corto,
las flores se secaron.
Porque el otoño devino,
y no les avisaron.
Y el jardín colorido murió,
porque a los gladiolos echaron,
y la tierra se quedó
sin colores, y los ruiseñores lloraron.
(A toda política de control de población e inmigración: las fronteras son para abrirse, ¿sino que sentido tiene la globalización?. Se debe abarcar todos los aspectos)[/center:97c6dce615]
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las genistas y las rosas crecen.
De amarillo y rojo tiñen la tierra,
de verde y aromas la adormecen.
Se expanden grandes por el suelo,
y de alegría lo acontecen.
Son tan grandes, tan repletas,
que a ruiseñores enloquecen.
Pero llegan gladiolos blancos,
que a cualquiera hechizan.
Y se quieren instalar,
sin miedo a las genistas.
Pero por ser tantos, los echaron,
las rosas rojas de espinas.
Y al tiempo, largo y corto,
las flores se secaron.
Porque el otoño devino,
y no les avisaron.
Y el jardín colorido murió,
porque a los gladiolos echaron,
y la tierra se quedó
sin colores, y los ruiseñores lloraron.
(A toda política de control de población e inmigración: las fronteras son para abrirse, ¿sino que sentido tiene la globalización?. Se debe abarcar todos los aspectos)[/center:97c6dce615]
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