Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
el reloj no marca la hora
sino el eco de un pájaro que nunca existió en la esquina del tiempo
donde las sombras se deshacen en abecedarios rotos
la luz es un verbo sin conjugación
un suspiro que se desliza entre los dedos como un pez que olvidó nadar
y ahora es sólo una idea de agua
las palabras son espejos que reflejan
lo que nunca dijimos
y en el centro del laberinto
un minotauro juega al ajedrez
con piezas hechas de silencio
el mundo es una metáfora
que se repite hasta perder el sentido
y yo soy una errata en el texto del universo una coma que respira
en el margen de lo posible
sino el eco de un pájaro que nunca existió en la esquina del tiempo
donde las sombras se deshacen en abecedarios rotos
la luz es un verbo sin conjugación
un suspiro que se desliza entre los dedos como un pez que olvidó nadar
y ahora es sólo una idea de agua
las palabras son espejos que reflejan
lo que nunca dijimos
y en el centro del laberinto
un minotauro juega al ajedrez
con piezas hechas de silencio
el mundo es una metáfora
que se repite hasta perder el sentido
y yo soy una errata en el texto del universo una coma que respira
en el margen de lo posible