Histrión
Poeta recién llegado
I
Cadenas
Sombras, telón, suspenso;
en el aire, fragancias de acero
y de cadenas, brillo intenso.
—Cadenas que apresan, ciñen,
asesinan, aprietan, asfixian.—
Leve, tenue… metálico perfume
e incienso de níquel y hierro.
II
Damas y caballeros…
En jaula de fierro, al encierro
con una sonrisa se dispone.
De las cadenas artista
y del escapismo poeta;
—<<Damas y caballeros…
con ustedes, ¡Houdini!>>—
Con el gesto desdeñoso y la petulancia
propia del que ve la muerte y no la teme,
toma una final bocanada de aire fresco
—que bien podría ser su último aliento—,
y en el bidón de leche se sumerge
retando al destino, el azar, la fortuna…
¿Que será del
agua fría en la piel?
¿Y qué será del
confinamiento cruel?
¿Y qué será de Houdini,
—díganme— que será de él?
III
La tortura china y el bidón de leche
Grilletes que por los tobillos le estrangulan
y candados que por el pecho le encorsetan
son la pesada armadura en que revestido está.
—Coraza que al fondo, al coselete arrastra—.
En metálico infierno a cerrojo sellado y sepultado;
—Me pregunto ¿qué sentirá?—
locura, suplicio, tormento, tortura, dolor, ¿Qué más?.
La escarcha del agua glacial,
y las plúmbeas leontinas de que pende
mucho le han de flagelar las carnes.
El aire ausente, el silencio total…
—Me pregunto ¿qué sentirá?—
Bidón en el que entró sonriendo,
—Pero del que me pregunto, ¿saldrá?—
Cadenas
Sombras, telón, suspenso;
en el aire, fragancias de acero
y de cadenas, brillo intenso.
—Cadenas que apresan, ciñen,
asesinan, aprietan, asfixian.—
Leve, tenue… metálico perfume
e incienso de níquel y hierro.
II
Damas y caballeros…
En jaula de fierro, al encierro
con una sonrisa se dispone.
De las cadenas artista
y del escapismo poeta;
—<<Damas y caballeros…
con ustedes, ¡Houdini!>>—
Con el gesto desdeñoso y la petulancia
propia del que ve la muerte y no la teme,
toma una final bocanada de aire fresco
—que bien podría ser su último aliento—,
y en el bidón de leche se sumerge
retando al destino, el azar, la fortuna…
¿Que será del
agua fría en la piel?
¿Y qué será del
confinamiento cruel?
¿Y qué será de Houdini,
—díganme— que será de él?
III
La tortura china y el bidón de leche
Grilletes que por los tobillos le estrangulan
y candados que por el pecho le encorsetan
son la pesada armadura en que revestido está.
—Coraza que al fondo, al coselete arrastra—.
En metálico infierno a cerrojo sellado y sepultado;
—Me pregunto ¿qué sentirá?—
locura, suplicio, tormento, tortura, dolor, ¿Qué más?.
La escarcha del agua glacial,
y las plúmbeas leontinas de que pende
mucho le han de flagelar las carnes.
El aire ausente, el silencio total…
—Me pregunto ¿qué sentirá?—
Bidón en el que entró sonriendo,
—Pero del que me pregunto, ¿saldrá?—
Mi interpretación y pequeño tributo a Harry Houdini, el escapista y mago más grande